Las lavanderas de “El Arroyo”   10 comments

“¡Vamos al Barranco!”… ya en 1925 – recuerda un vecino en Alajuela – se escuchaba este  grito en las bocas de niños, adultos y jóvenes. El barranco era una extensa zona quebrada, donde desembocaban las aguas de El Arroyo y las aguas de lluvia, rico en plantas de bambú, higuerillas, tierra con arcilla y maleza.

Utilizado para cubrir del agua y sol, las pilas para lavar ropa.

Galerón. Las hermanas Ilma y Dinora,

a la derecha; Elisa, izq. Muy atento,

la mascota Ansón.

Por ser un terreno con una sección cubierta de arcilla y bambú,  la niñez confeccionaba cerbatanas y bolitas del barro rojizo para su diversión; sin faltar el pedido de las maestras en llevar a las aulas el material arcilloso, importante en el uso de los trabajos manuales.    

En el otro extremo, al norte, el precipicio de unos cincuenta metros, un delicioso arroyo de aguas cristalinas, sin contaminación alguna. Un lugar apto para disfrutar la Naturaleza, lugar de paseo y diversión, especialmente para la gente de menos recursos económicos. Agua suficiente para abastecer a la población, cuando ésta quedaba sin líquido por trabajos realizados en sus acueductos o cañerías.

En 1880, al inaugurarse el primer acueducto municipal en Alajuela, bajo el  segundo Gobierno de don Tomás Guardia Gutiérrez (1877-1882), entran en funcionamiento las pilas y lavanderos públicos, entre ellos, el más importante en Alajuela, el de El Arroyo; así en todas las provincias del país se construyeron estos espacios. 

El Gobierno del General Guardia, heredó el lugar para la instalación de pilas públicas en beneficio de la población más pobre económicamente y con necesidad de laborar. Antes, se utilizaban los ríos para el lavado de ropas, hasta la construcción de estos lavanderos, en el centro de Alajuela ( parte del terreno donde hoy están el BAC San José, Banco Nacional, Funeraria Jardines del Recuerdo y Parque Infantil Estercita Castro Segura, conocido como Parquecito de “El Arroyo”). 

Catorce (14) pilas grandes, chorreadas en cemento y varilla, siete a cada lado en forma de hilera; más un tanque o pila grande que las abastecía  por conducto de un caño, protegidas por un galerón de madera y techo de zinc, eran parte de sus herramientas de trabajo. Cada pila estaba formada por  un tanque grande y una batea.  Todo construido por la Municipalidad de Alajuela. 

Una nueva imagen fue común en el suelo de Alajuela, ya podíamos observar a las valientes mujeres, cargando sobres sus cabezas, grandes “motetes” de ropa, descendiendo con mucho cuidado la tremenda “bajada”, algunas de ellas con sus hijas niñas quienes ayudaban a esta labor. 

Estos paquetes de ropa eran grandes – imaginemos el peso de cinco docenas – no por la ropa humilde de ellas y sus familias, sino por la ropa perteneciente a las familias adineradas o ricas quienes pagaban a lavar sus prendas. Además, otros grandes clientes fueron el Dispensario del Seguro Social (ubicado a dos cuadras de los lavanderos), quien aseguraba parte del sustento diario a estas mujeres con sus ropas de cama y otras prendas de sus internados, durante más de treinta años; igual,  los uniformes de policías y otras personas.   

Con esta entradita económica durante muchos años, lograron mantener sus hogares, ayudar a sus esposos, sacar adelante las familias, más si eran mujeres solas y con hijos. Aunque casi todas, contaban con grado de escolaridad muy raquítico o nada, enviaron a sus hijos a la escuela y secundaria; incluso, cuenta una de ellas, sus muchachos lograron ir a la universidad y defenderse con la profesión que hoy manejan.   

Nuestro ayerPor lavar una docena de ropa (doce piezas), ganaban tres colones, incluido el aplanchado, éste, realizado con planchas de hierro las que cargaban el calor sobre láminas también de hierro, puestas sobre los fogones o cocinas de leña; también utilizaron planchas a carbón, un poco más modernas que las anteriores.  

Las heroicas mujeres provenían del centro de Alajuela,  del Barrio La Agonía, El Llano, El Carmen;  muy conocidas en el gremio de lavanderas, doña María Barrantes, las hermanas Josefa y Dolores Soto, doña Irma, Dinorah y Elisa, ellas de apellido Oreamuno.  Buenas para madrugar, nacieron con el trabajo a cuestas;  su horario de seis de la mañana hasta las cinco de la tarde, excepto los domingos; pero se daban el lujo en invierno o fines de semana, en llevar a sus casas la ropa fina y elegante de personas con plata y profesión, entre ellos, médicos, dentistas, abogados y comandantes de la FuerzaPública, quienes eran vecinos del barrio El Arroyo y otras comunidades.    

Cada lavandera tenía como “propio” un alambre de unos veinte metros de largo que surcaba el galerón de madera, para tender la ropa; también utilizaban una zona enzacatada para el mismo fin. Había respeto y nadie abusaba del espacio y herramientas de cada una, aunque sí algunas rencillas por ocupar las pilas. 

El jabón en barra o en forma de bolas, lo adquirían en el Mercado Central de Alajuela, no era variado ni habían marcas por montones, como hoy.  En otros momentos, estas lavanderas o las que realizaban el mismo oficio en otros sectores alajuelenses – los lavanderos de La Maravilla, al norte de Alajuela – fabricaban  o sacaban el jabón de una frutilla amarilla que daba un inmenso árbol. Esta frutilla tenía en su interior una bolita negra, muy redonda y lisa, llamada por los niños “chumicos”, utilizados en los juegos tradicionales de “bolinchas” ( canicas, bolitas de vidrio) y chócolas. 

 

Irma Oreamuno Molina. 90 años.

Foto abril 2012.

La pulpa o cáscara de esta fruta, se introducía en un tarro de lata (muy prácticos eran los que traían manteca de cerdo)  disuelta en agua, se colaba en una manta,  obteniendo una grasa y espuma con rico aroma, similar al jabón. Así fue el trabajo de estas damas quienes usaron su ingenio para salir adelante. Mientras se enfrentaban a estas limitaciones; por otro lado, había en el comercio un ingrediente en polvo llamado “perlina”, utilizado para fabricar jabón, únicamente al alcance del bolsillo de la gente con  muchos colones y más oportunidades. 

Si no había facilidad para conseguir el jabón o muy caro para el presupuesto familiar, menos que existían cepillos para restregar las telas. Del maíz, inventaban los “cepillos”. La familia de don Chano Soto, auténticos campesinos y vecinos de los lavanderos, tenían una milpa o maizal. Las mujeres lavanderas recolectaban el elote que  expuesto al sol o fogón, endurecía los dientes o cavidades donde antes permanecían los granitos de maíz. Así, con este invento natural y barato, le “volaban cepillo” a las partes de las costuras o dobles en mangas, puños, cuellos de las camisas y ruedos de los pantalones, donde se escondía más la suciedad o polvo. 

Dice una anécdota en este gremio, que por confianza o seguridad, algunas lavanderas dejaban ropas propias o ajenas a la orilla de los arroyos “aguacereándose”, pero un día llovió tanto  hasta convertir el arroyo en un río, llevándose las prendas para siempre.     

Ya miramos y admiramos el lugar de trabajo duro de estas humildes trabajadoras, ahora observemos el lugar desde la superficie. Bordeado por una larga “barrera”, en forma de pretil o asiento con respaldar, confeccionada en cemento, varillas y ladrillo, a lo largo de unos setenta y cinco metros, frente a la carretera principal, continuando unos cuarenta metros hacia el oeste, limitando con varias casitas de adobes y maderas, propietario de las mismas un señor Córdoba. 

El pretil se utilizó para muchas actividades del pueblo: descanso, para esperar el bus o “cazadora” hacia Heredia o la Capital,  reuniones políticas, deportivas, tertulias de vecinos quienes acostumbraban en verano disfrutar de paz y tranquilidad, no faltaban al pretil don Filiberto Rojas, Abel Quesada, Luis Palma Soto, Toño Alfaro, Chano Soto, Lolo Molina quien era administrador  de una fábrica de candelas, ubicada frente al pretil oeste y muchos más señores y señoras de la época.   

Dos situaciones anecdóticas de este lugar, recuerdan los vecinos. Detrás del galerón de madera, pasaron sus años de vida y pobreza,  doña Sérvula, más conocida como la madre de “Miguelito Méquere”, inolvidable personaje alajuelense y otro a quien en Alajuela le bautizaron “Paracaídas”, éste, un señor muy alto, aficionado a utilizar sobre su espalda un montón de tiras o fajas. Como notamos, al alajuelense del ayer y a los de ahora, no se le escapaba alguna característica que podría servir para “rebautizar” a una persona.

La muerte trágica protagonizada por “Juan “Pelotas”, fallecido en este “guindo” al caer en sus aguas o peña, su padre don Mateo Soto, también conocido como “Pelotas”, accidente que vino a conmover a la ciudadanía alajuelense, posiblemente no acostumbrada a hechos repetidos de sangre y violencia en calles y hogares.

Por el inevitable progreso de la ciudad, este sistema de lavanderos  desapareció, el área fue clausurada, se entubaron las aguas y se sepultó el espacio. Hoy, luce hermoso el Parquecito de El Arroyo, estancia infantil que lleva el nombre “Estercita Castro Segura”, ejemplar educadora alajuelense. 

Hoy, desenterramos esta historia, ignorada por varias generaciones que ni siquiera sospecharon de la existencia de este escenario, lleno de valentía, responsabilidad, sacrificio, limitaciones en muchos sentidos, donde la mujer puso a prueba su empeño y amor por sus familias y Patria, lográndolo.

Fotografía de una pintura dedicada

a las lavanderas, ubicada en el par –

quecito de “El Arroyo”. 

 

Diccionario: 

Cerbatanas: Cañuto en que se introducen bodoques u otras cosas (bolitas de arcilla) para hacerlas salir violentamente, soplando por uno de sus extremos. 

Aplanchar: aplanchado, planchar. Conjunto de ropa por aplanchar o ya planchada. 

Elote: mazorca tierna de maíz.

Motetes: envoltorio, atado. 

Jaboncillo: (Sapindus saponaria). Los frutos son bayas redondas de 15 mm de diámetro, color café lustroso, que contienen una pulpa pegajosa y una semilla de 1cm de diámetro, redonda y negra. Son venenosas. La pulpa de los frutos contiene gran cantidad (30%) de una sustancia llamada “Saponina”. Al estrujar los frutos estos hacen espuma que antes se usaba como jabón para lavar ropa, de ahí el nombre “jaboncillo”.

Perlina: polvo especial para fabricar jabón. 

Méquere: Personaje de Alajuela, quien tenía dificultad para pronunciar las palabras. En lugar de “miércoles”, decía “méquere”; “jueves”, decía “juéveres” y así con todas las palabras que él conocía. Su nombre Miguel, de ahí fue conocido como “Miguel Méquere”. 

Bolinchas: canicas, bolitas de vidrio.  

Candelas: Vela para el alumbrado, útil por la falta de electricidad.

Aguacereándose: llevar agua de lluvia.

Publicado julio 12, 2011 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Un zapatero alajuelense…   Leave a comment

Gilberto Álvarez Molina, a la fecha, tiene en su saco ochenta y dos años de edad. En 1948, él y familia, habitaban en el Barrio San José de Alajuela, distrito Segundo.  Su papá, don Gilberto Álvarez Sibaja, el conocido “Negro Álvarez”, administraba como herramientas de trabajo, dos carretones con sus respectivos caballos, utilizados para transportar o cargar materiales de construcción y otros. Así ganaba el sustento para la humilde familia.

A diario,  recorría el camino o callecillas de barro desde el pueblo, hasta el centro de la ciudad Alajuela, un duro recorrido de casi cuatro kilómetros.  Bien tempranito, salía a las seis de la mañana, hasta ver el sol escondiéndose, regresando con  algún dinero, gracias al esfuerzo que le ponía al trabajo y al esfuerzo de sus grandes amigos, los caballos.

Igual a centenares de familias costarricenses, con muchas limitaciones económicas, salieron a flote, sin lujos, a puro sacrificio.

Muy jovencito y con el ejemplo sentido en carne propia,  inició la gran lucha por la vida. Gilberto, casi con quince años de edad, decidió “meter el hombro” a la familia y no dejar toda la responsabilidad al señor de la casa.

Como meta, continuar en las aulas de estudio escolar, hasta concluir la educación primaria para luego aspirar a más estudio y obtener  una profesión.  Mientras, hallar un trabajo en la ciudad y sus objetivos. Inició la caminata hacia otros horizontes.

Lo primero, concluir la enseñanza primaria porque le faltaba aprobar el sexto grado,  no incluido en la escuela del lugar.  Por fuerza, tenía que asistir a un centro educativo de la ciudad alajuelense y aprobar ese grado escolar. La inscripción la realiza en la Escuela Ascensión Esquivel  Ibarra, logrando el objetivo. Y no fue tarea fácil. A pie, siguiendo las huellas de su padre y caballos, hizo el mismo recorrido todos los días, descalzo, hacia la escuela y su hogar.

Descalzo, porque no tenía dinero para cubrir sus pies, el trayecto hacia el nuevo horizonte, era a pie, a “pata pelada”, ida y regreso. Esta situación, muy común en la niñez de nuestro país. Muchos como él, no lograron estudiar más y ver truncadas sus aspiraciones. Con el título en mano, el Diploma de Conclusión de Estudios Primarios, le permite, por lo menos, defenderse un poco mejor, porque ya sabe leer y escribir, importante para un trabajo, en esos tiempos.

Mira en el horizonte, la posibilidad de aprender un oficio y así conseguir trabajo. El trabajo de la zapatería. Le entra de lleno al oficio de zapatero  e inicia el aprendizaje donde Rigo Oreamuno, zapatero y propietario de una zapatería con mucho prestigio en la ciudad. Aquí, muy jovencito, sigue al pie de la letra, las enseñanzas de don José “Chepe” Mena, un maestro zapatero, su primer instructor en el arte de la confección de calzado.

Pasados dos años, ya confeccionaba calzado pequeño, para niños, los llamados “zapatos romanos”. El taller de Oreamuno le dio trabajo y apoyo durante seis años, hasta buscar otro horizonte económico porque tenía la posibilidad de aumentar el ingreso de sesenta colones por semana a noventa colones, en el taller de Juan María Vásquez.  Tiempo después, el  taller de Oreamuno, fue ubicado en otro sector de Alajuela.

Con mucha más experiencia, el joven zapatero alajuelense fue a más en su oficio, logrando ingresar a una fábrica grande, como decir una universidad si la comparamos con un taller pequeño, llamada “El Progreso”, cerca del INVU Las Cañas, al sur de la ciudad. La gran ilusión fue progresar en el trabajo  con su oficio en la gran fábrica, pero el destino fue otro. Aquí laboró únicamente cuatro meses, debido a la inclusión de tecnología en la fábrica con maquinaria moderna, aparatos que vinieron a sustituir el trabajo manual de muchos trabajadores, muy bien aprendido en talleres artesanales.

Sin trabajo, reinicia de nuevo su carrera. Volvió a talleres de zapatería, muy conocidos. Zapatería Montoya, Jorge Lee (Chino Lee), Los Vega, Carlos Segura y otras, donde estuvo catorce años, entre una y la otra. También existían la de Beto Porras, Tulio Castro y la de Chicha.

De tanto andar de taller en taller, siempre adquiriendo más experiencia, decide algo propio y se declara independiente con la fundación de un tallercito en su casa de habitación, estableciendo la “Remendona” propia, con la compañía de algunos familiares y su madre de ciento y un años de vida, doña Gloria Molina, en su casita.

Hoy, con ochenta y dos años, sigue laborando, hace más de dos décadas, sin jefe, sin compañeros, sin tocar puertas de un lugar a otro. A pesar de sus dolencias físicas, don Gilberto continúa con la zapatería, hasta que Dios decida, porque ÉL, dice, “es el dueño de todo lo que nos rodea y nos suceda”. Un trabajador lleno de Dios y trabajo.  Confía en el Ser Supremo para que le dé muchos años de vida y trabajo al lado de sus familiares, hasta llegar a tocar la puerta de la Mansión Celestial…también como zapatero…

 

Fábricas, remendonas y talleres de zapatería, antes y  después de 1948. Datos suministrados por don Gilberto.

  • En El Llano de Alajuela, detrás de la Ermita, don Misael Alfaro, tenía la fábrica de zapatos. 
  • En El Llano de Alajuela, vecino de don Misael, Moma Artavia, confeccionaba zapatos tipo “Volteados”(?). Hoy, sigue la tradición, su hijo Sergio Artavia.
  • En la conocida “Calle Real”, centro de Alajuela, esquina de los bomberos, se estableció “Chepito”, con la remendona durante más de 30 años.
  • En la misma calle, don José Duarte, “Chepito padre”. Tienda de calzado de Chepito Hijo. Zapatería con más de 60 años de existencia.
  • Taller de Rafa Rojas (falta dato).
  • En el corazón de la ciudad de Alajuela, por la “Bomba 76”, la famosa remendona de “Los Chizas” González.
  • Vecino de Los Chizas, estaba la zapatería del señor Blandino  y la zapatería de El Chino Ly.
  • Zapatería Cano, sobre la Calle Real, Alajuela.
  • Mercado Central, a un costado (?), posiblemente Sur, el taller de Joaquín Arrieta.
  • Parque Juan Santamaría, 50 metros al norte,  don Segundo Lazo, trabajador de mucho
  • prestigio, llegó procedente de Nicaragua, en el año 1936.
  • Parque Juan Santamaría, cerca un hotel llamado Juan Santamaría, en el hotel trabajaban unos señores de Nicaragua. Zapatos Zepello (aclarar datos).
  • Zapatería de don Carlos Arroyo (falta ubicación). J.S
  • Zapatería de don Rubén Arce (falta ubicación).      J.S.
  • Costado sur Corte Suprema de Justicia, en unas casonas de adobes, don Aníbal Solórzano, trabajaba con sus hermanos.
  • Vecino del famoso bar “ZanZi bar”, cerca del Parque Juan Santamaría, la zapatería de Walter Alfaro.
  • En el Barrio La Agonía, la fábrica de zapatos de don Adrián Bravo y hermano.
  • En el Barrio La Agonía, la remendona de Paulino Soto Córdoba, “Cusuco”.
  • Barrio El Carmen, Alajuela, Juan María, conocido como “Cuechitas”.
  • Barrio El Tesoro (?), sector Calle Ancha, el taller del señor Mayorga.
  • Taller y zapatería del Señor Madrigal (ubicación?).
  • Barrio El Arroyo, Alajuela, remendona de Los Vegas.
  • Alajuela, centro, taller y zapatería de don Rodrigo Oreamuno.
  • Alajuela, centro, la zapatería de don Elías Alfaro.
  • Alajuela, centro, de la cárcel de Alajuela, 200 metros norte, hoy Museo H.C.J.S, la zapatería de don Humberto Porras, quién confeccionaba los zapatos a la Liga Deportiva Alajuelense.

 

(Datos obtenidos de una conversación con don Gilberto hace unos dos años y hoy, repasando algunos aspectos de su vida laboral.  Abril 2016)-

Publicado abril 20, 2016 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Don Iván Molina Molina, músico alajuelense   Leave a comment

 

Nació el 10 de enero  de 1933 en la Provincia de Alajuela,  por lo que fue fiel seguidor del equipo de sus amores  la Liga Deportiva Alajuelense.

Cursó  estudios  en la Escuela Ascensión Esquivel Ibarra   hasta el  3º  grado.

Vivía en El Brasil de Alajuela, donde hoy se encuentra El Hogar de Ancianos Santiago Crespo Calvo. Realizaba actividades como cortar y picar pasto, bañar caballos y recoger agua de la acequia porque no había potable, ya que  su padre Efigenio Molina Alvarado más conocido como “Changui”, se dedicaba al trasporte de carga  en carretón,   llegando a tener 2 carretones y 3 caballos.

Su madre María Molina Santamaría, prima  segunda del Héroe Juan Santamaría,  se dedicaba a labores domésticas  dentro  de una familia  numerosa,  pues eran 7 hijos.

Parte para San José en el año 1947 a la edad de 14 años a realizar estudios en la Escuela de Música, siguiendo la trayectoria de sus hermanos mayores Hilmar, Mildey y Alvaro. Se dedicó en forma exclusiva a la trompeta y llegó a ser  instructor de persecución en forma simultánea.

Recibían clases de música  en el Antiguo Cuartel de Artillería, ubicado a un costado de la Penitenciaría Central  (La Peni, conocida popularmente) hoy El Museo de los Niños y tenían que desplazarse para  comer al Cuartel Bellavista, actual Museo Nacional.  En 1948 cuando inició la Revolución eran enviados al Cuartel Bellavista  poniéndose a la orden de los Comandantes del Cuartel para  realizar los toques de ordenanza, que eran a la 5:00 a.m. para levantar los soldados,  a las 6:00 a.m.  izar  la bandera, 12:00 m.d. y 6:00 p.m. para bajar la bandera.

Durante toda su niñez siempre anduvo descalzo, al ingresar a la Escuela de Música estrenó  su primer par de zapatos.

En la Escuela de Música, la costumbre era darles un par de zapatos cada 3 meses y uniformes  para uso de la semana,  que era pantalón gris, camisa manga larga gris y cachucha o gorra del mismo color. El otro uniforme era de gala y se componía de pantalón, guerrera y kepis azul que se usaba en actos solemnes como Semana Santa, 11 de abril, 15 de setiembre, funerales y recibimientos de visitas importantes.

Estando de servicio en el Cuartel Bellavista entró el Comandante en Jefe de la Revolución, don José Figueres  Ferrer,  con sus tropas para época de Semana Santa,  tomando el cuartel a su mando.   Solicitando realizar toques de ordenanza,  el joven Iván Molina se aprestó  a realizar lo que le correspondía.  Al ver Don Pepe al joven preguntó  “¿quién es?” y al responderle que era estudiante de  música, don Pepe  tomó  la decisión de  sacar a estos jóvenes  de los cuarteles, dando la orden de ubicarlos en  otro lugar,  trasladando la Escuela de Música a una casa cerca del Teatro Líbano donde funcionó por 3 años  trasladándose  luego cien metros al sur de la Prensa Libre.

Sale de la Escuela de Música a los 18 años donde lo nombran 2º trompeta en la Banda Militar de Alajuela al mando del Director don Carlos Torres Solano,  donde recibe el apodo de sus compañeros de “Pelícano”,  permaneciendo en ésta durante  41  años hasta el día de su jubilación en el año 1992.

Tuvo como jefe a  varios directores,  entre ellos don  Antonio Carballo  y don Marco Tulio Corao Velásquez.

Durante este tiempo alternó su vida profesional con la Orquesta Siboney por más de diez años al  lado  de su director y hermanos Ilmar  Molina , Mildey Molina  y Álvaro Molina.

También formó parte de grupos consolidados como la Orquesta Maribal  y Mariachi Tequila,  actuando como refuerzo con otros grupos de la época.

Después de su pensión formó  parte de la famosa Cimarrona Santa Bárbara conformada por diez  músicos de vasta experiencia en bandas  y orquestas.

En el año  1995 forma  la Cimarrona Los Pelícanos, que luego son llamados a amenizar el Programa  “Venga Venga a T.V. Mejenga”,  donde recibe el apodo cariñoso  de “Papá Pelícano”,   continuando  en  la dirección de la  misma  donde compartió con su hijo mayor Iván Molina Gómez, su hijo menor Eddy Molina Gómez  y su sobrino Alejandro León  Molina, hasta el último momento de su vida dando oportunidad a muchos jóvenes  talentos, copiando música y  rescatando  muchos temas tradicionales.

Papá  Pelícano descansa en la paz del Señor el día martes 06 de marzo del año 2010,  dejando un gran legado y una estela de servicio y amigos.

 

Importante: Este escrito es donado por un familiar de Pelícano, para su publicación en http://www.adobe49.wordpress.com

 

Canción dedicada a la madre de los músicos, María Molina Santamaría. 

“Doña María”. Pasillo. Música: Marco Tulio Corao. Letra: Iván Molina, hijo.

Por el caminito de pedrín

Saluda a su carretonero

Changui, changón.

Que entre chiste y chiste

Arrea su carretón.

—     —    —-  —-

En el remanso del río lava María

Flores multicolores adornan su delantal

Dulce y alegre canta una melodía

Entorno todo se embriaga de olor a mangal

—      —      —-    —-

Madre siempre te sueño

De tus labios nunca escuché una queja

Caricias me diste cuando era pequeño

En el Cielo sé descansa mi Vieja.

—      —      —-     —-

A su alrededor todo es música y pasión

Al Gordo, pelotas, pelícano y pelón

Toda Alajuela reconoce su pregón

El Llano, los recuerda entonando esta canción.

 

Publicado abril 15, 2016 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Nuestro barrio Concepción El Llano, Alajuela, la Ermita y una pincelada de su rica historia   Leave a comment

Hoy, don Juan María  Sibaja Díaz, tiene 73 años.  Hace seis décadas,  formó parte de la chiquillada en El Llano de Alajuela, con los equipos de niños futbolistas,  orientados por don Luis Alberto Sibaja Castro, más conocido como “Prenti  o Prentin”.  Uno de los hijos de don Juan,  vio en mi facebook la fotografía de su padre, cuando era niño. Don Juan me hizo la invitación para que lo visitara en su casa de habitación. Entre otras historias, se refirió a don Luis Alberto y su dedicación a la niñez en el campo deportivo y espiritual. Le formulé algunas preguntas y con mucha seguridad, recordó:

“En la plaza de El Llano, jugamos con bolas de coyunda. Yo utilizaba un pañuelo en la cabeza para mitigar el dolor, debido a la dureza del material con que estaban confeccionados los balones, en esos años…

“Hace unos sesenta años, participamos niños de 12-13 y 14 años, edades permitidas porque ya con 15 eran pasados de edad…

Los uniformes eran muy sencillos, confeccionados por la madre de “Bacalao” (fotógrafo alajuelense). De tela no de buena calidad, camisas con botones, es que fuimos muy pobres, no teníamos otras opciones…

“Yo utilicé unas tenis viejas, casi nadie utilizó zapatos de fútbol, también jugamos descalzos. Tenía los dedos hinchados de pegarlos en los matones de zacate. Mi madre me decía: “no vaya a jugar así, hasta que tenga los dedos deshinchados, obedecía a mi madre…

“Existía mucho entusiasmo o “fiebre”, por jugar en la Plaza de El Llano, nadie se iba para la casa hasta aparecer la luna que con su iluminación, continuamos jugando…

“Don Luis Alberto Fernández nos ordenaba: Ir primero a la Misa en la Ermita de El Llano y luego ir a traer las cositas para jugar;  era un señor muy estricto, no permitía bromas pesadas, malas palabras, buen comportamiento en todo lado…

“Juguemos a no perder, nos daba mucho ánimo, los de la banca no se molestaban porque todos tuvimos oportunidad de jugar, aunque fuera diez minutos…

Le pregunté por don Lito Sibaja, quién administraba la Ermita de El Llano, Alajuela. Entre sus responsabilidades fueron: encalar las paredes de adobes, organizar los Rosarios a la Virgen, arreglar  los jardines, limpieza, controlar las alcancías, las mascaradas y otras funciones.   Don Juan, recuerda:

“Don Lito me dio la oportunidad de salir vestido de Giganta. Lo hice descalzo. Por accidente, alguien me empujó y caí con todo en un caño. La mascarada se quebró y don Lito se enojó, pero después me ofreció salir de “Diablo”, mascarada preferida de la gente y portarla un privilegio…

“Don Lito, fue enfático: A Usted lo nombro como Diablo, pero debe ponerse zapatos, no debe salir descalzo.  Un vecino me prestó una botas, pero con el correr y el calor, me molestaron demasiado, las dejé guardadas donde otro vecino y don Lito me vio descalzo. Se enojó mucho, diciéndome que yo no sería más el  diablo.  A encargo de don Lito me encargó que visitara el Rastro (donde sacrificaban el ganado y otros animales) y pidiera una “vejiga de chancho”, porque es muy importante que el Diablo lleve este implemento para golpear a la gente, adultos y niños…

Le pregunté a don Juan cómo era el Diablo en El Llano de Alajuela: “Impresionante, todo el Mundo le tenía miedo, peluca amarillenta, grandes alas, ojos saltados, muy alto, con un montón de chilindrines que sonaban con sus carreras y brincos, ropa color rojo y un enorme rabo…la gente le tenía horror, también por los vejigazos, que no causaban daño…

Estimado lector: En este blog de historias-anécdotas, puede encontrar: “Prentin, Fe y Deporte”.  Ahí me escriben cómo les fue con el Diablo…

JM.

Publicado octubre 26, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

¡ABUELO! …¿Cuál es su nombre?   Leave a comment

Nuestro abuelo

Nuestro abuelo

El nombre de las personas es el elemento de la identificación. Sirve para individualizar a la persona en la familia y en la sociedad. También para la atribución de derechos, deberes y responsabilidades. El nombre propio o “nombre de pila” es el elegido por sus padres cuando van a registrar a sus hijos al Registro Civil y sirve para distinguirlo jurídicamente de los demás. “De pila”,  en alusión al Sacramento católico del Bautismo en la pila bautismal.

En toda nación, son registrados ante las autoridades correspondientes, nombres singulares, curiosos, diferentes, pero nos interesa el registro nacional, en Costa Rica. Libros y actas, nos indican la intención de nuestros abuelitos en cargar o elegir  identificaciones a veces no muy comunes y éstas, trasladadas a sus hijos y nietos. Los nombres anotados en este relato, fueron inscritos en documentos fehacientes y constan las pruebas de ello. Son parte de nuestra identidad cultural.

Sin duda, las fuentes para localizar nombres y su aplicación en las nuevas generaciones, ha cambiado, especialmente por la influencia de los adelantos tecnológicos y comunicación al instante, en un Mundo diferente, en todos los campos, a los vividos por nuestros abuelos. Es más sencillo y rápido trasladarnos a las diferentes culturas de la humanidad,  con un simple “apretar un botón o tecla”, desde cualquier punto de nuestros hogares.

Contrario a tiempos modernos, nuestro abuelo, posiblemente, abrió La Biblia o tomó un almanaque del año en curso o vencido, abrió un periódico, escuchó la radio, recordó a algún conquistador español, visitó su templo de oración donde conoció y tocó con mucha devoción y fe el manto de un Santo, una imagen… ¡Y captó de inmediato la posibilidad de un nombre!  “Este nombre, sí, lo encaramo a mi nieto, a mi hijo”, dijo. Y así cumplió con la familia y en la pila bautismal.

Y  muy seguido tenía que consultar el nombre, porque en esos tiempos de verdad que el hogar se llenaba de hijos…y de nombres.  Y de almanaques. Era común el nombre de un Santo o Santa, el correspondiente a la Virgen representativa de un país o el de  nuestra Virgen negrita, allá en Cartago.

Vio a Jesús en la Cruz y de inmediato eligió el nombre de “Jesús” a su nieto; “María” a su primera nieta; sin excluir a “José”,  el nombre sagrado del Carpintero, para otro nacimiento en su hogar. Y de esta forma, el hogar se llenó de “santos” de carne y hueso.  Por su mente encontró más santos: San Juan Nepomucemo, San Isidro Labrador, Santa Juana de Arco, San Pancracio, Exaltación de la Cruz y Jesús de Nazaret,  para citar algunos ejemplos cómo elegían una identificación.

Los nombres Jesús, María y José, sobresalieron en la elección, muy comunes en casi todos los hogares del ciudadano costarricense. Aún más, era normal agregarles otros nombres, así: Jesús Amado, Jesús de la Cruz, Jesús de los Dolores, Jesús María, Jesús Nazareno.

María Amparo del Refugio, María Amparo de la Cruz, María Belén de la Trinidad, María Bella de Jesús, María Celestina de la Santísima Trinidad, María Consuelo de la Cruz, María Corona del Rosario, María de Belén, María de Fátima, María de la Cruz, María de la Pasión, María de la Paz, María de la Purificación, María de los

Cielos, María del Buen Consejo, María del Perpetuo Socorro, María Virgen, María Dulcísima, María Esperanza de la Gloria, María Inmaculada, María Madrecita, María de los Ángeles, María Peregrina de Jesús, María Prudencia de los Dolores, María Pura. . . como cantar el Santo Rosario, en noches de café y pan casero.

José no se queda atrás. José Antonio, José Baltazar, José Caralampio Inocente, José de Jesús, José de la Cruz Dolores, José de Victoria, José de San Martín, José Jesús de las Piedades, José Jesús de la Pasión, José de la Caridad, José María Constancia de Jesús, José Regalado de Jesús…

Imaginamos que la elección de un nombre, podría ser un tema polémico en las familias: “qué es muy raro, qué no calza con la carita del recién nacido, qué mejor el nombre del tata y no de un santo, qué mejor el nombre de un músico famoso, de un indígena, de un cuento de hadas…”

En nuestra familia hubo polémica. Nació un varón, hijo de Manuel María, y la madre escogió el mismo nombre paternal para el más “carajillo”, pero su abuelo quería el nombre “Alejo” porque  había nacido un diecisiete de julio, día de San Alejo. Y este Santo para el abuelo era el preferido entre los santos; conocía algo de su historia, “había nacido en Roma,  los padres del Santo enseñaron a su hijo velar por la felicidad de los más necesitados, que todo lo repartido en la Tierra se convertirían en tesoros en el Cielo y todo esto servía para borrar pecados”. Desde niño, San Alejo, ya repartía dinero, ropa y comida entre aquella gente desposeída.  Esta filosofía le encantaba al abuelo y de ahí la “chochera” por San Alejo.

La discusión familiar terminó.  El abuelo quedó muy “alejado” en su propuesta,  a la espera de otro grito de vida en el hogar. Y la realidad de esta anécdota, la confirmamos al punto que muchas familias recurren ante abogados para rectificar un nombre o varios nombres en actas y libros, décadas después, incluso, años o semanas después.

Repasando tomos, libros, actas y manifestaciones orales, nos encontramos con nombres de personas,  muy interesantes. Allá, en el Siglo pasado, llegaron al Mundo:  Manuel Policronio de Jesús, Excelsa Trinidad, Urcio, Diapólita Sofía, Gelasia, Glauderina de Jesús, María Decorosa de Jesús, Matusalén Benito, Graseola Margarita, Simplicita María, Pasión del Tránsito, Pacífica Perfecta, Fortidia de los Ángeles, Irinca Francisca, José Querino Amado, María Lita, Petra del Socorro, Eva Restituta, Narato de Jesús, Joviano de las Piedades, José de Arimatea, Heliano de la Rosa, Rosa del Espiritusanto, Equiteria de las Mercedes, Emilia Potenciana, Jerónima Pantaleona de la Trinidad, Dositeo de Jesús, Salvador de la Concepción, Rafael Enriquelia del Pilar, Bonorato, Cleofás de la Trinidad, Cascolina, Casimor, Celestina Deidad de los Ángeles, Digna Erinata de la Trinidad, Dolores de los Ángeles, Domingo Marciliano, Donativa, Dorila de las Piedades, Drásida Esperanza de Jesús.

Octaviana Teofista, Dolores de Jesús Respisia de la Trinidad (nombre compuesto, o sea, persona con varios nombres), Exélimo María de Jesús, María de la Gloria de Jesús, Plegaria Dolores de Jesús.

Celerina Justa, Osmunda María, Marciana de los Ángeles,  María Protasia, Rosa de la Luz, Alodio  Lenciano de Jesús, Daniel María Circunsicción de Jesús (aparece inscrito con doble c), Tasiana, Udaquia, Procozo, Corona de los Dolores, Concordia Delfina.  Trifón, Puridad del Carmen, Sebedeo, Felicísimo, Custodia del Espíritu Santo, Fidelina de la Pasión, Zita de la Gloria, Custodia de Jesús, Adolfo Saqueo, Dolores de los Santos, María Revocata, Francisco Limpisio, Heradio, Antioco Antonio,  Salvador de la Encarnación, Clemencia de Jesús, Galviela, Bandelina, Erimilda, Ninfodora, Grimoaldo, Julio Santo Amor, María Reparada, Pascual del Pilar, Quelidonio, Eglantina, Santa de los Ángeles, Agricolo Rogelio, Vinoco Leonardo, Otilia Plantilia, José Jemalquín,  Loimoca, Jenofonte, Cantulino, Terfilia, Gusmilia, Bendemina, Burcelina, Cimitrio Ernesto, Josefa Prócula (Prócula es el nombre de la esposa de Poncio Pilatos).

Bricio, Besarión, Calco Francisco, Caridad de San Vicente de Paúl, Consuelo de la Caridad, Coralbo  Andrófilo,  Coralia de las Piedades, Crisóstoma,  Ecriselda, Edburga, Edelaura, Edicto Tomás, Efrenia de las Piedades, Elemesio Rafael, Elías Neófito, Eliogadia, Eliserio, Elizandro, Elogracia de Jesús, Eloisa de los Dolores, Eluternia, Elvira Auxilia, Emalinina del Socorro, Encanto Francisca, Enquerido de Jesús, Enriquelia del Pilar, Equiteria,  Eráclides, Ermecinda Rafaela, Ermencia, Escolástica de San Rafael, Esmitor, Especta, Espectación, Espírita, Esteo, Eternina, Eucalia, Eutiopía, Eutropio, Fadrique de Jesús, Fe de las Piedades, Fecunda, Felicidad de Jesús Y María, Felicidad de los Santos, Felicitas de San Juan, Felícula Zoila, Félix Taurino, Fenelón, Fergibes de los Dolores, Fileno Ramón, Filimin Alberto de Jesús, Flavia de la Concepción, Flonesto, Florencio del Tremedal, Fortidia de los Ángeles, Fortina, Fortino de Jesús, Francisca Bohemia de Jesús, Francisco de Sales, Francisco de Asís, Fredesmunda, Fructuosa Esperanza, Fruto Vicente de Jesús, Futura María Evangelina, Gabina, Gelasia, Gemelón, Gevendolina, Glauderina, Gusmilia, Heraclio de los Ángeles, Herculiana, Hilarión, Holda, Hostilia de la Trinidad, Inglesina, Isulvina, Jaciana, Joponiano, Jonás, José Feliciano de la Luz, Juana Urbana, Julio Casto, Lirio, Luz Saturnino, Lucas de la Encarnación, Luz Elena del Día, Luzonirda, Leona Felicidad de Jesús, Liberal del Carmen, Macabeo Rafael, María Oliria, Marte, María Atilea, Mambrilio, Melchor Marciano de Jesús, Materna Emma de los Dolores, Nerón María Nieves, Napello de Jesús, Ortiquia María, Olaria, Paco de Jesús, Plegaria Dolores de Jesús, Proceso de Jesús, Platomea María, Perfecto Santa Ana, Querino, Quesiforo Cupertino, Rosa del Sacramento, Ramón Nonato, Santísimo Sacramento, Simón Bolívar, Segunda, Seljidio, Severa, Silverio, Torcuato, Tuliana, Teosisto, Unesta, Ulfiana, Venancia, Zarabadel, Zocina, Zoila Iluminada del Espíritu Santo…

Cuando niños, le preguntamos a nuestro abuelo el por qué “Paulino”. Con mucho orgullo y firmeza, expresaba: “Porque vengo del latín y del Apóstol Pablo, el de Jesús”.

Paulino, era un hombre pequeñito, muy trabajador y lleno de humildad,  y a todo le ponía humor… ¡y nombre!

Publicado octubre 24, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

¡Llegó carta!   Leave a comment

“¿Señor cartero, viene carta para la familia?” Con esta pregunta, saludamos a uno de los personajes más populares de nuestros barrios y ciudades, el señor cartero, quién de memoria conocía nuestros nombres, familiares, casas de habitación y negocios comerciales.

Hoy, con el avance tecnológico, es instantánea la comunicación, pero más fría. No sé…recibir un sobre con nuestro nombre, dirección de la casa y una estampilla en el ángulo superior derecho o izquierdo, traía mucha emoción. Sentimos el olor a papel.Sello postal de Costa Rica.

En la época escolar, en 1961, recuerdo a mi maestra: “Niños, pongan atención, hoy vamos a escribirle al Mundo”. El Mundo lo formaban las sedes diplomáticas acreditadas en nuestra Capital, San José de Costa Rica. El alumno elegía al país acreditado ante nuestro Gobierno. Ni más ni menos, tuvimos la oportunidad y el privilegio de contactar con representantes de países centroamericanos, del sur de América, de Europa y otros “rincones del mundo”. Y todos respondían.

Generalmente, la Dirección de la Escuela, fue el punto de referencia para recibir la correspondencia.  Recibimos sobres manila con mucha información: postales, guías turísticas, mensajes, estampillas, saludos de agradecimiento de la sede diplomática. ¡Una fantasía por escrito!

En mi caso, sin pensarlo, decidí escribir a España, en San José. Desde niño soñé con explorar esta nación; me enamoré de su música, el vestuario de los bailarines, las castañuelas, la guitarra, su pueblo, sus antiguos edificios, las películas de mi ídolo infantil, Joselito, cantando “En un pueblito español” y un montón de hermosas canciones, con una voz de oro y sin par.

“José Manuel, le escribieron de España”; recuerdo a la Maestra, a la niña Haydeé, quién estaba atenta a la redacción, buena letra y ortografía que debíamos mostrar en nuestras cartas, bien limpias, delicadamente dobladas,  sin hojas arrugadas; respondidas por las embajadas, no preciso si ocho o diez días después.

De fijo, conocí  España, su pueblo, sus bellezas, artistas, su cine, sus gobernantes y reyes, pero en sobres y líneas escritas.

Ya en tiempos iniciales de la secundaria (colegio), siguió la “fiebre de mandar cartas”, con direcciones captadas en los periódicos nacionales. Cartas solicitando amistad con gente de Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, Uruguay, Cuba, Chile y otras naciones. Amistad con todas las gentes; incluso una familia panameña visitó nuestro hogar y correspondimos la visita, representando la amistad entre los dos pueblos. Por culpa de las cartas y postales.

Don Luis, personaje del barrio La Agonía, en Alajuela, conocido únicamente como “Cayetano”, nuestro padre de crianza, una persona muy fina y respetuosa, quién tenía junto a su esposa Adilia la administración del  famoso molino para moler maíz, era un aficionado en sintonizar y escuchar radioemisoras internacionales, recordamos a Radio Moscú, Radio Praga Checoslovaquia, Radio Pekín y Radio Habana Cuba. Nunca tomó un lápiz y papel para escribirles a estas radios de “onda corta”, escuchadas nítidamente en “cajones con perillas grandes y una pantalla o visor de vidrio donde caminaba una aguja, casi tocando unos números”. Y los locutores de esas radioemisoras, también lindas voces femeninas, todas las noches, solicitaban a sus oyentes tomar sus direcciones para establecer amistad y correspondencia escrita.

Una de tantas noches, no recibió bien la señal y al día siguiente, en la pura mañana, nos encaramamos en los techos a colocar la antena receptora de la señal, que había sido derribada por un “ventolero” o por los pleitos de gatos en el techo. La antena consistía en un largo hilo de metal, similar a los cables telefónicos, colocada de extremo a extremo de la casona, sujeto cada extremo en una vara de caña de bambú y de esta cuerda, partía otro cable hacia el receptor. Así de simple, la voz en todos los idiomas de la Humanidad, ingresaba por el entejado y paredes de adobes de la casona.

Y le encantaba escuchar al compositor cantante Carlos Puebla y sus músicos. Y ni para qué decir, que le encantaba escuchar los discursos de Fidel, programados por la radio de esa nación caribeña.  Ni el bullicioso motor del molino, impedía escuchar aquella voz  con sus extensos discursos.

Los niños, no sospechamos de quién se trataba, ni mucho menos qué decía. Nuestros temas eran buscar botijas en las paredes y pisos de la casona, disfrutar de nuestros juegos tradicionales, jugar en los extensos patios o patio de la casona y estar trepados en los árboles de jocote, mango y naranjas, a lo Marcos Ramírez.    Él, Cayetano,  hasta lo aplaudía como si estuviera en nuestra casona de adobes. Luego comprendimos, con el estudio en la secundaria, más de esta “chochera”  por  las cosas de ese país.

Una noche, mientras estudiaba unas lecciones de Estudios Sociales, escuché la voz del locutor que invitaba a sus oyentes: “Esta es nuestra dirección postal, escríbanos…”. La apunté en el forro de mi cuaderno y así continué con otras. Más tarde, recibí respuestas de varias radioemisoras, entre ellas, una de Rusia, junto a una colección de fotos en blanco y negro o sepia, dedicadas a la vida de Lenín desde niñito hasta ya casi sin un pelo en su cabeza, postales de la llamada plaza roja, fotos de bellísimos edificios, puentes, ríos, trenes, astronautas y banderitas representando a las repúblicas de esa enorme nación.

Igual que España, también por conducto de “cartas escritas a mano”, conocí la Unión de repúblicas socialistas,  Holanda, Estados Unidos, Checoslovaquia, Pekín, Albania, Formosa…y mi biblioteca se llenó de material de lectura, discos, estampillas, todo en idioma español.

La casita de adobes, de mis padres y abuelos,  la de piso de tierra, fogón y letrina en el solar, como a ciento cincuenta pasos de la cocina, antes pasar por la acequia y el árbol de mango, se convirtió en un centro de recepción de correspondencia de muchos lugares del Mundo. El Mundo tenía un campito en nuestra humilde casona.

Así, en la casona todos practicamos la filatelia, por la colección de estampillas que desprendíamos con agua de los sobres recibidos de muchas partes del Mundo, las que conservamos en cajitas de cartón o entre las hojas de los cuadernos.

Años después, por recibir tanta correspondencia mundial, del bloque de países llamados “socialistas, amantes de la paz”, para unos; para otros, países detrás de la “cortina de hierro” y de países capitalistas, notamos violación en la correspondencia, por el estado de los sobres, semi abiertos y con una leyenda de la dirección de correos de Costa Rica: “Correspondencia recibida en este estado”. Alguien, nunca en las oficinas de correos de nuestro país,  vigilaban nuestra correspondencia,  captaban las revistas, discos, periódicos, postales, invitación a concursos fotográficos y literarios, como señales de “material peligroso…”, pero nuestra intención, la intención de los niños de otra época muy diferente a la actual,  fue únicamente viajar, navegar como dirían hoy,  por tierras tan lejanas, “de la otra parte del Mundo”.

Carta tradicional

Carta tradicional

Años después, todo fue evolucionando,  el aparato receptor, la antena,  la libreta y el forro del cuaderno con direcciones postales, ocuparon un rinconcito de la acogedora casona de adobes…

Y todo esto se inició por el bonito hábito de escribir cartas para conocer Gentes de otras culturas, inspirados en la guía de las lindas maestras…

Y saber que hoy, es más sencillo con un “clic” obtener material peligroso, sin la presencia de la Maestra y nuestros padres…

SOBRE PARA CARTA: Un “sobre” es una cubierta de papel u otro material, utilizado para introducir en su interior cartas, tarjetas, billetes y documentos que se entregan en mano o envían  por correo. El sobre está diseñado para incorporar el franqueo y el destinatario en el anverso y el remitente en el reverso.  Por eso, la parte frontal es lisa, quedando la solapa siempre por detrás. Los sobres se adquieren en las papelerías y tiendas de material de oficina y también se pueden personalizar encargándolos a una imprenta.

Carta tradicional

Publicado agosto 11, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

COMUNIDAD DE EL LLANO DE ALAJUELA Y SU ERMITA HISTÓRICA   Leave a comment

José Manuel Morera Cabezas / jmorera50@hotmail.com

Si, hace 132 años nació la idea de un puñado de pobladores de El Llano, en Alajuela, en construir la ermita en el lugar; en el 2013, un grupo de vecinos, también llaneros, al observar el deterioro causado por el transitar de las décadas, la acción de la naturaleza y la mano destructora de muchos, se detuvo para formar una nueva organización comunal; esta vez, para evitar más decadencia y deterioro de quien nos sirvió de testigo, por recibir la primera comunión, el agua bautismal, la confirmación, la unión matrimonial y, en muchos casos, sus paredes y pisos llenos de lágrimas y dolor, testigos por el fallecimiento de familiares, amigos y vecinos.

También, la ermita fue testigo de alegres fiestas populares en honor a la Virgen de la Concepción, cada ocho de diciembre; hermosas mascaradas con su inconfundible personaje “el diablo”, velozmente repartiendo “vejiga”, por calles o encaramado a caballo, dejando a su paso el ruido producido por cascabeles en su traje; fútbol puro corazón con bolas de coyunda; juego de pólvora, corridas de toros, procesiones católicas de Semana Santa; inolvidables rosarios cantados por don Luis Alberto Fernández y su tío don Lito Sibaja; el tradicional Huerto del Jueves Santo con olor a verduras, frutas, leña, café, flor de itabo, dulce de tapa; el Nazareno del Viernes Santo, cargando su pesado Madero en forma de Cruz, al son de las matracas y olor a incienso, custodiado por fuertes lanzas y el sonido de los tambores, al encuentro Sagrado con su Madre María; desfile de carretones y muchas otras actividades que hicieron famoso el lugar y sus fiestas, muy visitadas por los alajuelenses y de otras comunidades, incluso, de otros puntos del país.

Indudablemente, aquellos señores y señoras de antes, en 1881, eran campesinos, albañiles, boyeros, zapateros, costureras, amas de casa, llenos de fe y solidaridad, aunque con muchas limitaciones económicas, lucharon por tener un rinconcito de paz y oración, con la presencia de la Virgen Inmaculada Concepción y sus alrededores aptos para cultivar maíz, yuca, plátanos, ayotes, chayotes y todo lo necesario para la verdadera alimentación; jardines, agua bendita, paredes de adobes y bahareques encalados y techo con lindo entejado de barro. Así, nació la ermita de El Llano.

Reconocemos el valor, la entrega, el sacrificio de nuestros compatriotas por conquistar sus sueños y hacerlos realidad, convirtiendo uno de ellos en… ¡la Ermita! Los habitantes de hoy, luchamos por mantener en pie, el trabajo, la obra, ¡el sueño y realidad de nuestros abuelos!

La Junta pro restauración-administración de la Ermita de El Llano de Alajuela, conformada por varios miembros de la comunidad y el apoyo de la Junta de Desarrollo Integral de la localidad, se dieron a la tarea en rescatar y restaurar esta edificación centenaria. Después de más de tres décadas en abandono, el pueblo, en comunicación con la iglesia, ésta, dio la administración por 5 años al grupo vecinal. Participamos en el concurso anual del Centro Patrimonial del Ministerio de Cultura, en el 2013, donde obtuvo el premio la provincia de Limón, representada en el edificio de Capitanía de Puerto.

Por no haber obtenido el premio, que sería empleado en la restauración, el ánimo decayó bastante, pero seguimos insistiendo con Patrimonio Cultural, quien de inmediato nos dio el apoyo contundente para nuestros fines.

Hoy, la Ermita, patrimonio arquitectónico y cultural, luce sus mejores galas para decirle a las nuevas generaciones: “Aquí estoy, de pie, después de 132 años, junto a la Inmaculada Concepción”.

Felicitar a la organización vecinal, por su trabajo constante, tocando puer014tas; muchas se abrieron, otras no tanto; recibimos el apoyo de varias empresas privadas y el importante aporte de muchas personas, asistiendo a varias actividades convocadas por la Junta, con el fin de recaudar fondos para las necesidades de la edificación y su administración.

¡Ahora sí, conservemos la Ermita de El Llano de Alajuela. ¡Continuemos con la misión de nuestros abuelos! No abandonemos nuestro patrimonio cultural y arquitectónico.

| MIERCOLES 29 ABRIL, 2015

– Vea mas en: http://www.diarioextra.com/Anterior/detalle/258404/comunidad-de-el-llano-de–alajuela-y-su-ermita-historica#sthash.cdm6dyAb.dpuf

Pared norte Ermita El Llano, Alajuela, Costa Rica.

Publicado mayo 29, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Opinión

¡Extranjeros encantados con Costa Rica: sus sentimientos!   Leave a comment

Amo a Costa Rica

Amo a Costa Rica

Las expresiones escritas (textuales) abajo anotadas, constan en las solicitudes de naturalización, ante las autoridades correspondientes nacionales. El país indicado al pie de cada texto significa la procedencia del extranjero y el año es el ingreso al país, Costa Rica, Centroamérica.

Los documentos originales para realizar esta recopilación permanecen en los Archivos del Registro Civil y Tribunal Supremo de Elecciones. Analicemos el sentimiento expresado hacia nuestra nación, Costa Rica, su nueva Patria.

 

Documento histórico

Documento histórico

 

“He encontrado aquí hospitalidad y atenciones. Siento cariño profundo por el país”.
Servia, Yugoeslavia, 1928.

“He llegado a compenetrarme con este suelo, con sus instituciones, con su clima, con su belleza y ambiente acogedor. Necesitaba de un lugar de paz y sosiego, lugar que dichosamente he descubierto en Costa Rica”.
China, 1934.

“Entre los costarricenses he tenido que ver y admirar su pacifismo, su dedicación al trabajo y a las buenas costumbres”.
Panamá, 1930.

“Por haberme casado y contraído vínculos que comprometen mi gratitud, deseo y tengo el propósito de radicarme definitivamente, deseando obtener el título de ciudadano costarricense”.
Colombia, 1897.

“Hace catorce años tuve la suerte de ingresar a esta bella República, he logrado un capitalito en la agricultura y comercio, siempre de un modo honrado y ajustado a toda moralidad, de manera que en vez de ser una carga para el Estado, en algo he contribuido a su progreso”.
Líbano, 1927.

“Deseo optar por la ciudadanía de Costa Rica, lo quiero como el mío propio, lo considero como uno de los más avanzados de la tierra, pequeño en extensión, grande y potente por sus sabias leyes y grandes instituciones, sus habitantes tan hidalgos y trabajadores, como los más cultos y civilizados del mundo”.
Súbdita inglesa, 1926.

“Tuve la suerte de ver la primera luz en esta ciudad de Limón (puerto caribeño), donde mis padres se habían radicado desde hacía muchos años. Nunca he salido ni pienso salir de este país, y caso de salir, será para regresar enseguida como lo hacen los buenos hijos”.
Inglaterra, 1926.

“Aquí me casé católicamente con una hija de este país, y es tanto el cariño que siento por esta tierra, que no puedo menos que adoptarla como mi segunda patria”.
Francia, 1929.

“Me siento muy satisfecha con el pueblo costarricense, a quien debo inolvidable gratitud por la hospitalidad que, desde mi llegada a sus playas, se me ha brindado”.
Jamaica, 1929.

“Soy israelita que he estado bajo la bandera francesa y ahora pretendo ser costarricense”.
Israel,1927.

“Nací en Bengala, India, en 1904. Deseo naturalizarme como ciudadano de Costa Rica”.
India, 1941.

“Mi Patria ha sido y es Costa Rica, una patria verdadera es la que da paz, trabajo y hogar, todas estas cosas la he obtenido en este suelo, donde palpita el verdadero ambiente de libertad, democracia, el bien social”.
Italia, 1943.

“Salí de Alemania el primero de agosto de 1908 en calidad de marino, en un vapor mercante, llegando a ocupar el alto cargo de capitán, navegando por todos los puntos del planeta y dándole siete veces la vuelta a la tierra.
Después de visitar algunos lugares de sur y Centroaméica, llegamos a Costa Rica donde resolvimos, junto a mi esposa, establecernos aquí. Prometemos vivir la vida democrática republicana de este país y ser buenos hijos, ya que todo lo que hemos conocido en nuestros viajes, es aquí donde encontramos el medio mejor para vivir nuestra vida de paz y trabajo”.
Alemania, 1948.

“Es tan hermosa la libertad que se disfruta en Costa Rica, así como la vida de sus gentes, que nuestro vivo deseo es ser costarricense”.
Austria, 1946.

“En 1938 ingresé a Costa Rica. Mi salida de Austria se debió a la invasión germana; como tantos austriacos traté de sacudir el yugo nazi y buscar nuevos horizontes, tranquilidad y libertad para trabajar. Costa Rica, desde el primer momento, me brindó su paz y tranquilidad”.

“Quiero formar parte de la comunidad política de Costa Rica y tener la honra de ser su hijo adoptado legalmente, ya que espiritualmente lo soy hace muchos años”.
Uruguay, 1948.

“Hago formal renuncia de mi nacionalidad para acogerme a la de una de sus hijas, herederas de su sangre, lengua, religión y tradiciones”.
España, 1941.

“Antes de ingresar a esta tierra, trabajé en El Callao, Perú, como ayudante de panadería; luego me embarqué en el vapor Tango que venía con frecuencia a este puerto (Puntarenas, en el Pacífico) a dejar gasolina, aquí me quedé”.
Perú, 1938.

Checoslovaquia, 1944.

“Señor Jefe Político, cantón Orotina, Alajuela, Costa Rica: vengo a manifestar mi intención de hacerme ciudadano costarricense para poder depositar mi voto en las próximas elecciones”.
Nicaragua, 1909.

“Hace más de catorce años que resido en la República, donde he observado buena conducta y soy un elemento sano y útil a la sociedad y no un parásito social, que siempre resulta una carga para el Estado”.
Cuba, 1925

“Apreciamos las condiciones pacíficas y de cultura de este país y vivimos encantados de su naturaleza”.
Lituania, 1945.

“Hago formal solicitud de nacionalidad. En 1910, siendo un niño, arribé en compañía de mis padres a tierras de Costa Rica. No podría precisar el nombre del barco que nos condujo a este país, pero sí puedo asegurar que el atraco se hizo por Puerto Limón”.
Puerto Rico, 1939.

“Soy casado, agricultor, vecino de la Isla del Coco, Comarca de Puntarenas, ante Usted respetuosamente digo: hace ocho años fijé mi domicilio en Costa Rica, procedente de Alemania, deseo adquirir la carta de naturalización en este país”.
Alemania, 1897.

“Costa Rica me atrae en todo sentido: sus bellezas, libertad, cultura”.
Hungría, 1945.

“Muy pequeña vine a este país, procedente de California, y en él me he criado y adquirido las costumbres de los costarricenses, con las cuales estoy identificada. Por esta razón, quiero ser ciudadana de este país, renunciando desde ahora a mi nacionalidad norteamericana”.
E.E.U.U, 1927.

“A este país nos une el cariño y la simpatía de los costarricenses y más que todo, las leyes que imparten el derecho igual pra todo el mundo. Tenemos un capital de más de veinte mil colones cada uno y hemos resuelto, mi hermano y yo, optar por la ciudadanía de esta nación”.
Arabia, 1909.

“Ya para mí este país es mi segunda patria. Tengo los ideales ticos, conozco muy bien su lengua, tengo sus propias costumbres, sus mismas virtudes y defectos. Mi alma se ha compenetrado de la idiosincrasia de este pueblo, ya que es el mío. Yo gozo cuando los ticos gozan y sufro cuando ellos sufren”.
Polonia, 1944.

“Hace más de un año radico en esta República y deseo que esta tierra sea mi verdadera Patria”.
Tiberia, Palestina, 1927.

“Al renunciar a mi nacionalidad no es para fines ilícitos, sino que obedece al amor que siento por esta tierra de libertad”.
China, 1934.

“He resuelto cobijarme con la bandera de esta República, radicándome en ella de manera definitiva”.
España, 1942.

“Soy española y he estado orgullosa siempre de serlo; pero ya me radicado por muchos años en esta tierra de paz y trabajo”.
España, 1945.

“Deseo hacerme costarricense y renunciar a mi nacionalidad”.
Holanda, 1941.

“Es bien sabido de todo el mundo que la raza judía, sin razón de ninguna especie, sin un fundamento legal o moral que pueda servir de justificativo, ha sido objeto de persecución sin paralelo en la historia de la humanidad.

Mi raza ha puesto de sí todos sus empeños, sus esfuerzos, su inteligencia, con el fin de hacer avanzar a la humanidad hacia una civilización ideal. Esta raza cuenta con hombres ilustres que lo han sacrificado todo para servir al mundo. En la guerra mundial en que estamos actualmente empeñados, la ya vencida Alemania, jefeada por Hitler, se ensañaron en mi raza con cualquier pretexto, para robarnos la libertad y los bienes materiales que habíamos logrado acumular a base de honradez, esfuerzo y constancia.

Este hombre en su locura satánica nos despojó de todo, nos quitó el hogar, los hijos, los padres, la vida y la nacionalidad. Yo tuve suerte y pude escapar de aquel infierno terrenal. En Costa Rica he encontrado paz, honradez y justicia”.
Hungría, 1945.

“Es mi deseo terminar mi vida en esta tierra de paz, la cual considero mi verdadera Patria; mi querida Polonia, que en el transcurso de su historia ha sido dividida y fraccionada, no obstante, que en todas las épocas pasadas le ha tocado ser el soldado de Europa, como en los tiempos gloriosos que fue el blanco de la codicia de los tártaros y turcos, hoy ha sido la principal víctima de la barbarie nazista. De nuestra Patria sólo queda la Nación, nuestros edificios y reliquias históricas, han sido pasadas en sangre y fuego; nuestros padres han sido brutalmente asesinados por las hordas salvajes de Hitler; en consecuencia, ratifico mi deseo expreso a renunciar mi ciudadanía y adoptar la costarricense”.
Polonia, 1945.

“Pienso radicarme en Costa Rica, país de libertades, paz y trabajo”.

Colombia, 1913.

“Las condiciones peculiares de este país pronto ganaron mi simpatía y comencé a arraigarme en él, arraigo que se acentuó al formar hogar con una dama de esta sociedad”.

Colombia, 1935.

“Debido a mi larga permanencia en el país y fundado mi hogar, es mi deseo terminar mis últimos días en Costa Rica, tierra de paz y modelo de democracia”.

Líbano, 1943.

“Considero a Costa Rica como mi verdadera Patria y no he pensado más regresar a mi país, pienso que soy acreedor al alto honor de considerarme costarricense”.

Líbano, 1924.

“Llegué a este país halagado por los magníficos informes que obtuve de la vida tranquila que aquí se lleva, de la honradez de los Gobiernos y de los habitantes de que goza”.

Polonia, 1929.

“Cada día miro con más cariño a la tierra que me ha dado gran parte de mi capital, bajo el amparo de las Leyes que la rigen por medio de sus dignos estadistas y mandatarios”.

China, 1918.

“Renuncio formalmente a mi primitiva nacionalidad y juro a Dios observar la Constitución y las Leyes de la República”.

Grecia, 1929.

“Mi designio es hacerme ciudadano costarricense y renunciar a la nacionalidad norteamericana”.

E.E.U.U, 1946.

“Connaturalizado con las costumbres de este país cuya proverbial tranquilidad seduce a todos los extranjeros que tenemos la dicha de llegar aquí, he establecido mi hogar, deseo hacer de Costa Rica mi nueva Patria”.

Polonia, 1946.

“Estoy encariñado con las Leyes y costumbres de Costa Rica”.

Suecia, 1927.

“En este país he hallado respeto y consideraciones. Esto me hace caer en el deseo de ser uno de esos extranjeros que busca bajo su bandera el abrigo y la tranquilidad”.

Egipto, 1928.

“En este bello y hospitalario país, he sentido muy de cerca las palpitaciones de la vida nacional, identificándome en un todo con ella. He practicado todas sus costumbres y mi temperamento se ha adoptado admirablemente y confundido con la idiosincracia del pueblo costarricense”.

Italia, 1940.

“A fines de 1910 llegué a este país, desde entonces, vivo aquí ganándome el pan con mi trabajo, primero para mi sólo, y después para mi esposa e hijos. No he podido recordar el nombre del “vapor” que me trajo a esta tierra que tanto quiero”.

Líbano, 1941.

“Quiero a Costa Rica entrañablemente y deseo adoptarla por Patria”.

España, 1905.

“Renuncié a mi empleo y vine a Costa Rica. De ello no me arrepiento, sino que muy al contrario, me siento feliz de haber llegado a este hospitalario país”.

España, 1941.

“Mi intento no es otro que el asegurar mi permanencia en Costa Rica, con los mismos derechos y deberes de los nacionales. Vine en 1895 bajo el Gobierno de don Rafael Yglesias. Me considero con derecho a llamarme “Costarricense“.

China, 1932.

Publicado enero 17, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias