Don Iván Molina, “Pelícano”, músico alajuelense   4 comments


 

Alajuela siempre se ha distinguido por todo lo que hace y posee. La calidad de sus músicos es reconocida fuera de nuestras fronteras. Don Iván Molina Molina, no es la excepción. Nacido el diez de enero de mil novecientos treinta y tres.

Igual a Juan Santamaría, nuestro Héroe Nacional alajuelense, no tenía estudios y admiraba la música; únicamente el tercer grado de la escuela. Era un señor de puro pueblo, muy humilde, de extracción campesina. Sus labores diarias, cortar y picar pasto, bañar caballos y recoger agua de las acequias por carencia de agua potable en su hogar. Estas y otras actividades, para ayudar a su padre Efigenio Molina Alvarado, conocido en Alajuela, con el mote, “Changui”, dedicado a su oficio de transporte de carga en carretón.  Changui, tenía dos carretones y tres caballos para servir a las comunidades y llevar el sustento diario a su familia.

Mientras realizaba el trabajo indicado, su madre doña María Molina Santamaría, prima segunda de Juan Santamaría, el Héroe, en el duro trabajo del hogar, responsables de una familia numerosa, integrada por siete hijos.

Don Iván, en mil novecientos cuarenta y siete, alista maletas, a los catorce años de edad, porque trae el “gusanillo de la música” en su mente y alma, a realizar sus estudios, siguiendo las huellas musicales de sus hermanos mayores, Hilmar, Mildey y Álvaro.  Se inclina por el aprendizaje de la trompeta; incluso, por la percusión, en forma simultánea.

Recibía clases de música en el antiguo Cuartel de Artillería, ubicado a un costado de la Penitenciaría Central (“La Peni”), hoy, Museo de los Niños. Su alimentación, en el Cuartel Bellavista, donde actualmente está el Museo Nacional de Costa Rica.

A don Iván, le tocó la llamada “Revolución del Cuarenta y Ocho”,  tocando su trompeta. Fue enviado al Cuartel indicado, para realizar los toques de “ordenanza”: a las cinco de la mañana, para levantar a los soldados; a las seis de la mañana, el izamiento de la Bandera o el Pabellón Nacional; luego, a las doce medio día y seis de la tarde, para descender los colores Patrios. En esos momentos tan importantes, sonó la trompeta del alajuelense, en forma formidable.

Recordemos que los niños en esos tiempos, no portaban calzado, era común verlos  con sus pies descalzos, ésto, desde luego, en las familias de menos recursos económicos. Iván, no era la excepción, su niñez la pasó con sus pies sin protección, descalzo, pero al ingresar a la Escuela de Música, conoció  y sintió en carne propia el calor de los zapatos.

La Escuela de Música otorgaba un par de zapatos cada tres meses y los uniformes correspondientes para el uso durante la semana. Las piezas de este uniforme lo conformaban, un pantalón gris, camisa manga larga  y la cachucha o gorra, todo del mismo color. Un elegante uniforme para recibir las lecciones de música.

El otro uniforme para cada músico, uniforme de gala, compuesto por un pantalón, guerrera y quepis azul. Se utilizaba en actos solemnes, para citar, en la Semana Santa, el Once de Abril, Quince de Setiembre; en casos de funerales y la atención de visitas especiales.

Una de las anécdotas sobresalientes contadas por Iván, fue la visita al Cuartel Bella Vista, realizada por don José Figueres Ferrer, Comandante en Jefe de la Revolución, con sus tropas. Situación presentada unos días durante la Semana Santa. Don Pepe ordenó realizar toques de ordenanza.  Le tocó al muchacho alajuelense, realizar lo encomendado. Al ver al joven en el Cuartel y hacer la consulta de la presencia del muchacho, como estudiante de música, ordenó sacar a estos jovencitos estudiantes del lugar para ubicarlos en otro lugar. Así se dio el traslado de la Escuela de Música a una casa cercana al Teatro Líbano, donde funcionó por tres años.

A los dieciocho años, otro panorama. Sale de la Escuela de Música para ocupar el lugar de “Segunda trompeta”, en la Banda Militar de Alajuela, bajo la Dirección del maestro, don Carlos Torres Solano.  Posiblemente, por estar en Alajuela, recibe de sus compañeros, un apodo. “Pelícano”. En esta Institución, laboró cuarenta y un años, hasta su jubilación, en mil novecientos noventa y dos. Pronunciar Pelícano, es más conocido que su propio nombre y apellidos. Esta situación, muy común en Alajuela, con lo benditos sobrenombres.

El músico, vecino de Concepción El Llano, tuvo la excelente experiencia de contar con los conocimientos y guía de importantes directores de Banda, don Antonio Carballo y don Marco Tulio Corao Velásquez.

Su trabajo en música fue intenso. Don Iván, aprovechó el tiempo en la “Orquesta Siboney”, por más de una década, con sus hermanos Ílmar, Mildey y Álvaro.  También en la Orquesta Maribal y con el mariachi “Tequila”.

Siboney Pelícano

Don Iván Molina, tercero de izquierda a derecha,

primera fila. Orquesta Siboney.

 

Ya en la vida de jubilado, ingresa a la famosa “Cimarrona Santa Bárbara”, conformada por diez músicos profesionales, provenientes de Bandas y Orquestas de mucho prestigio en esos tiempos.

En mil novecientos noventa y cinco, inaugura  la Cimarrona “Los Pelícanos”, amenizando el Programa televisivo nacional, “Venga, venga a T.V mejenga”, aquí le amplían el apodo por “Papá Pelícano”, por compartir su trabajo con sus hijos mayor y menor, Iván y Eddy, con la compañía siempre de su sobrino Alejandro León Molina.

“Pelícano o Papá Pelícano”, dejó enseñanzas a las nuevas generaciones, en el rescate de muchas tradiciones.

El seis de marzo del dos mil diez,  su famosa trompeta dejó de funcionar…pero sus pupilos siguieron su gran ejemplo.

Doña María Molina Santamaría, por haber traído al Mundo y a la comunidad alajuelense tan excelentes músicos, don Marco Tulio Corao puso la música a la canción escrita por Iván Molina Gómez, titulada “DOÑA MARÍA”, un hermoso pasillo. Arreglo de José M. Venegas Hernández.

 

DOÑA MARÍA (Pasillo)

 

Camino del Brasil

camino de pedrín

con alegría dice a su carretonero

Mi Changui changón

00

Entre chiste y chiste

arrea su carretón

en el remanso del río lava María

con mucha emoción

000

Dulce alegre

melodía

se  embriaga

de olor a mangal

000

Madre siempre te sueño junto a mí

de tus labios una queja nunca escuché

caricias me diste con tanto amor

Vieja tú me hiciste feliz

000

Hay música y pasión

Pelícano, Garza, Pelotas, Gordo y Pelón

Alajuela conoce su pregón

cantando esta bella canción

000

El Llano, vibra de emoción.

 

Importante: Los datos históricos de esta nota, suministrados por don Iván Molina Gómez, gracias al testimonio oral y escrito. Autoriza el arreglo del autor para la presentación de este relato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado abril 15, 2016 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

4 Respuestas a “Don Iván Molina, “Pelícano”, músico alajuelense

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  1. GRAN VIEJO. Jugado pícaro y un amigo
    Compartimos muchos años , me encantaba cuando en el ocaso de su vida le pedían autógrafos y el muy orgulloso de los daba con beso y todo. Me contaba que pertenecía a la banca de las PALOMAS MUERTAS y con mucho orgullo. Chivo que salía chivo que iba FELIZ y decía no aguanto en labio. Muchas historias contaba algunas que se pueden contar y otras no, me las llevaré a la tumba como los gratos recuerdos de un viejo cascarrabias, pero que conmigo siempre fue respetuoso y cordial
    Dios lo tenga en su gloria con su cigarro y viejo sin echarse un Tapis, decía” ya me tome todo lo que debía” Un abrazo a la paloma y sus pelícanos se los quiere y de los extraña

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