Piñuelas alajuelenses…   Leave a comment


 

La piñuela es una planta bromeliácea, parecida al cacto. Originaria de México y muy popular por toda la América tropical. Es una hierba de tallo rastrero estolonífera con numerosas hojas amontonadas, de porte rígido, de uno a dos metros de longitud, con un ancho de tres a seis centímetros, color verde claro y con los márgenes armados de robustos aguijones ganchudos. Es una planta fácil de reconocer por la gran cantidad de espinas que bordean sus hojas.PIÑUELAS

Muy conocida en Ecuador, Nicaragua y Costa Rica, éstos dos últimos del área centroamericana. En mi tierra, Costa Rica, es común en el Parque Nacional Santa Rosa, provincia de Guanacaste. Posiblemente, las filas de piñuelas, sirvieron como escondite o trinchera de nuestros campesinos centroamericanos, constituido por un grupo de sencillos hombres de campo, descalzos, armados con machetes y otros artefactos por  la defensa de su Patria y tierras,   frente a  los soldados extranjeros, al mando del estadounidense William Walker,  decididos a tomar por la fuerza lo que no les pertenecía, en 1856.  Los invasores, encontraron un camino espinoso, en sus propósitos expansionistas.

En Alajuela, provincia número dos de Costa Rica, era de uso común en fincas, patios de casas de habitación, tanto así, que los habitantes de esta región, Alajuela, recibieron de apodo o fueron conocidos como “Los piñuelas”. En estos patios, generalmente, de casas de madera, adobes y bahareque, elementos de construcción muy utilizados hace muchas décadas, estaban plantadas las piñuelas, delimitando las propiedades o patios contiguos. Excluyendo el uso de piedra, cemento, ladrillos o el hierro por ser materiales no al alcance del bolsillo de sus pobladores; instalando, con menos inversión y tiempo, las filas bien ubicadas de esta planta tan generosa, alimenticia y medicinal. También ornamental.

Eran verdaderos “muros de espinas”, casi herméticos para detener el paso de animales y algunos personas con malos hábitos o costumbres como robar ropa, huevos de gallinas, aves domésticas, hortalizas, frutas y otros productos de sus vecinos. Aunque esta situación no era tan grave, si hacemos la comparación a lo que vivimos hoy. Así, en el caso de los animales domésticos, no podían hacer sus “diabluras” en la vecindad,  por topar con tantas espinas. Situación aprovechada por los cerditos porque disfrutaban del delicioso fruto rosado, mientras las hojas de espinas para rascar su piel.

Las gallinas cluecas (o “culecas”, como dice el pueblo) hacían sus nidos en algunos claros de las piñuelas, para proteger sus huevos que empollaban, saliendo victoriosas con sus crías. También estas plantas, eran un puesto de escondite para los vendedores y productores de “guaro contrabando o chirrite” (licor ilegal), producido por los campesinos y campesinas, cubriendo de esta forma algunos gastos económicos de sus hogares y para consumo personal, por aquello de una buena “frotadita” interna.

La instalación de estas plantas para delimitar las propiedades, también ofrecía un delicioso fruto color rosado (“piño”, como también se le conocía) , similar a la forma de la piña común. Su fruto fue preparado por las manos e inteligencia de nuestras gentes de zonas rurales, aplicando su “mágica cuchara o  buena mano”, logrando un delicioso platillo mezclado con huevo, acompañado de ricas tortillas de maíz. Otras recetas, el piño bien condimentado y arreglado con carne molida y papa, siempre un platillo delicioso.

Y una deliciosa bebida llamada “Chicha”; este término es el nombre que reciben diversas variedades de bebidas, producto de la fermentación de frutas y cereales, elaborada en forma artesanal.  La obtención del delicioso platillo es parecido  a la flor de itabo, otra planta de nuestras costumbres y alimentación diaria. Incluso, la niñez de esos tiempos, inventaba sus juguetes y diversión elaborando con sus hojas, platos, cucharitas y dientes de piñuela para sus juegos.

Don Rafael, papá de don Víctor M. Oviedo, recuerda que se armaban de un buen cuchillo con la misión de buscar “piños” en la cerca de la finca de don Luis Montenegro. Luego de la captura del fruto, en un barril pequeño de roble lo introducía, agregando dulce de tapa, raíz de jengibre y agua, hasta fermentar. A los días, una deliciosa “chicha” con buen hielo.

Universidad-Nacional-Colombia-Piñuela

Se dice, a modo de anécdota, de un ciudadano, experto en brincar caños, aceras, como también algunas piñuelas, bautizado por la gente como “brinca piñuelas”, un verdadero atleta olímpico de la época. También a modo de humor alajuelense, nuestra principal característica, el escritor Fernando Durán Ayanegui, afirmó que en Alajuela fue inventado el “alambre de púas”, basados en la observación del uso de la piñuela, tan efectivas por sus filosas espinas y largas hojas.

Hoy, las piñuelas están casi en extinción, por los menos en muchas regiones donde eran comunes y en casi todas las casas y propiedades, ya no existen, pero recordarlas nos transporta a épocas muy bellas.  El perling, el zinc, el alambre de púas, el cable electrizado, las alarmas y cámaras de vídeo, el block de cemento y otros materiales son utilizados para separar nuestras propiedades y patios, quitando la función a la piñuela…hace muchos, muchos años…

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2zxDk-ggWF-1Canelo, mi mascota callejera, cuidando una mata de piñuela. (foto introducida en un efecto digital, de una revista)

 

 

 

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Amigo lector, si Usted conoce más detalles de esta planta, escriba a este blog o página. Sus historias servirán para ampliar, corregir,  más de las Piñuelas…

¿Qué sabe Usted de la Piñuela, nombre que en algún momento llevamos como identificación?… Se dice del apodo “Piñuela” al habitante de Alajuela.

 

Atol de piñuela, en El Salvador

 

Esta bebida es elaborada con el fruto del piñal que es utilizado como cerco en el campo, la cual es pequeña y sus frutos parecen bombillos y se dan en forma de gajos

INGREDIENTES.

3 ½ Litros de agua

25 Piñuelas

2 Rajas pequeñas de canela

2 Tapas de dulce de panela

½ Cucharadita de sal

5 Pimientas gordas

4 Tazas de leche

3 Tazas de arroz, (tipo miga)

PROCEDIMIENTO

Limpie bien el arroz, lávelo y ponga en remojo a un par de horas. Muévalo hasta que quede fino y después páselo por una mantita como colador y agregue pocos de agua para que pase bien (no exceda de un litro de agua o 5 tazas). Aparte, prepare las piñuelas y cocine unos 15 minutos a fuego alto. Escúrralas, deje que se enfríen, córteles la punta y extraiga la pulpa (no deseche las cascaras), pique finamente la pulpa y deseche las semillas.

Ponga a hervir la pulpa con la pimienta, canela, dulce, las cascaras de las piñuelas y los 3 ½ litros de agua. Cocine tapado y cuando hierva reduzca el fuego y cocine por unos 30 minutos.

Posteriormente agregue el arroz molido y diluido y no deje de revolver, para que no se pegue en el fondo de la olla. Cocine así otros 30 minutos. Unos minutos antes de que pase este tiempo, agregue la leche, cocine unos minutos más y agregue la sal. Rectifique la sazón y sirva caliente.

RINDE PARA 20 PORCIONES

 

Ahora sí, si está antojado…a buscar piñuelas.

 

Publicado octubre 28, 2017 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

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