Soy pensionado de lujo…a lo alajuelense.   Leave a comment


 

La defiendo, la adora, la quiero. Laboré por más de 31 años en una institución pública, en mi país. Cumplí con dos requisitos: 30 años de servicio y 55 años de edad. Eso sí, salí pensionado, tres años después, a los 58 años. Hoy, me aproximo a los 70 años de edad.048

¿Razones para defender mi pensión lujosa? Un lujo, olvidar el traslado, todos los días, en los buses de tuasa y la station waggon, desde Alajuela-San José- Alajuela, evitando las enormes presas en carreteras, sin menospreciar a estas empresas por el servicio recibido durante más de tres décadas; un lujo, disfrutar de más tiempo para el hogar, a mis mascotas y hacer trabajos tipo “jardinero”, sembrando arazá, níspero, saragundí, caimito, moringa y otras plantas. Un lujo, disponer de más tiempo para andar paseando a las mascotas de la casa y a mi mascota callejera, Canelo, el perro de todos. Un lujo, portar la “camarita andariega”, con la misión de captar imágenes de actividades tradicionales ya sea en una iglesia católica, con la Virgen del Carmen, de La Inmaculada Concepción o San Caralampio, en El Llano y Barrio El Carmen de Alajuela. Un lujo, estar con buen tiempo en un desfile de carretas y boyeros, allá en San Antonio de Escazú y en la Capital, o en la feria de las cebollas, en Santa Ana. Un lujo, estar entre marimbas, cimarronas, mascaradas y palomas activas y no muy activas (algunos llaman “palomas muertas”) del Parque Central de Alajuela, recordando personajes, apodos y jugando al tablero. Un lujo, disfrutar las victorias y derrotas de mi equipo, en uno de los bares vecinos, Liga bar, esperando la Copa 30. Un lujo, tiempo suficiente para investigar y desarrollar temas de nuestro pueblo, el fontanero del barrio, el carretonero, el zapatero, el cerrajero o recordar a nuestro gran escritor y líder comunista Calufa Fallas, vecino y amigo de nuestros abuelos y padres en El Llano y Barrio La Agonía, barrios alajuelenses. Un lujo, disponer de más tiempo a la salud propia y de la familia, tiempo para esperar y retirar las medicinas o para recibir la vacuna y no caer en una fuerte gripe o algo más grave, a esta edad. Un lujo, para dedicar a la lectura de un buen libro o reportaje del diario de la fecha. Un lujo, ir a Los Sapitos por un cafecito con empanada o tortas, elaboradas con masa de El Molino de Cayetano, en el Mercado Central de Alajuela ó en  “La Casita” en San Antonio del Tejar, en bus del lugar, a una olla de carne o sopa de albóndigas. Un lujo, sacar la cédula para pagar el pasaje en bus o tren, aunque a algunos choferes les molesta ver este documento.Canelo y yo

Mi pensión lo permite, especialmente por tener el tiempo disponible, sin carreras, congojas y tensiones. Todo esto es un lujo, sin millones de colones, sin críticas y sin denuncias ante los Tribunales.

¿Cómo no disfrutar mi pensión de  lujo?

Fotos tradicionales 007

Yo y diablo

Publicado julio 21, 2018 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

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