Calero, porteño en el corazón alajuelense   Leave a comment


Boca de pezuña de cerdo y arroz guacho, dos, entre muchos platillos de la cocina del establecimiento de Calero, el bar especialista en deliciosas “bocas”.

Por una ventana, el cliente formaba fila para adquirir las delicias del “Bar Calero”, en manos de “Mingo” y “Sabanilla” (Joaquín García) éste, quien elaboraba el mejor arroz del Planeta, junto a los famosos y perseguidos platillos.

Pero antes de seguir con el trabajo en Alajuela, es bueno indicar que Calero antes de ingresar a suelo alajuelense, ya traía en sus maletas la experiencia en el manejo de bares, iniciando con gran éxito la labor en un establecimiento muy popular, ubicado en el Mercado Municipal de Puntarenas, allá por los años sesenta. Sacó de sus pertenencias la experiencia e inició labores en esta bendita tierra.

Calero estaba ubicado diagonal a la esquina sur-este de la Estación del tren al Pacífico, en el corazón de Alajuela, hace más de medio siglo, en una edificación construida en adobes y bahareques. Otra dirección por calles y avenidas, Calle 6, entre Avenidas 2-4.

Afirman algunos clientes que en Alajuela existía un bar también muy conocido por la gente, con el nombre “La porteñita”, propiedad de don León Jiménez, nombre dedicado a la provincia de Puntarenas o dama porteña,  diagonal a la estatua de Juan Santamaría.

Calero continuó con el mismo nombre a su establecimiento, pero la comunidad  y sus clientes, siguieron la costumbre de llamarlo por su apellido, CALERO, puntarenense muy compenetrado y comprometido con el pueblo alajuelense. 

Ya pasaron varias décadas y hasta la fecha permanece un rótulo (foto) donde se indica el nombre del bar o cantina y su especial cocina.

Siempre su fama, esté donde esté ubicado, ya sea con otros propietarios también excelentes, es punto de referencia para la movilización y localización de algún punto específico, en Alajuela.

Un propietario, después de Calero, citamos a don Fernando, gran seguidor del equipo rojo y negro de la Liga Deportiva Alajuelense. Dice la historia que tenía la costumbre o sello propio, cerrar el establecimiento a las nueve de la noche, en vísperas de la Navidad, declarando con los que estaban presentes, “cantina libre”. Muchos no hemos estado en ese momento, pero es fácil imaginar el jolgorio navideño con cerveza escarchada y bocas a todo dar.

Eso sí, de una cosa nadie podía escapar, estuviera en el Bar Calero, en la barra, o simplemente el paso por el frente o acera del lugar, la “atracción o provocación” producida por los exquisitos olores salidos de la famosa cocina. Trabajadoras vecinas del bar, compraban las “bocas” para la hora del almuerzo. Y recordamos algunos comercios vecinos: ferretería de Jorge Delgado, mueblería de Noé, fábrica de colchones de paja de Consuelo Bolaños, cantina “La media noche” del Gordo y otros.  

Otros ciudadanos afirman que venir de otro lugar fuera de Alajuela y no conocer el bar y a don José Calero, significaba no estar en Alajuela o no conocer Alajuela, tanta la fama ganada durante tantos años.  

Y sigamos con los sabrosos aromas. Los producían la pezuña de chancho que era la boca estrella o platillo más famoso perseguido por los clientes de adentro en la barra o de pie en la ventanilla, el arroz “guacho”, frijoles cubases con pellejo de cerdo, arroz con carne, lengua en salsa, carne en salsa, carne con elote, sustancia de carne molida con cebolla y buen chile, de las apetecidas “chileras” del negocio o bar, olla de carne especial para levantar a cualquiera, chuchecas, sangría, chicharrones, morcilla y más delicias, preparadas por los famosos cocineros.

Hoy, Bar Calero, es muy visitado, ambiente tranquilo, local remodelado, precios cómodos y siempre con ricas bocas.

Una dama contó esta anécdota: “Estaba embarazada y me antojé de frijoles blancos con pata de cerdo; mi esposo llevó una tacita y mientras disfrutaba de una cerveza, me trajo la “boquita”  y solución al antojo…” 

Si en el pasado visitar a Calero fue apto para quitar más de un antojo probando una o varias de las bocas o para pasar un rato tranquilo, hoy, no está malo darnos una vueltita  y probar…

¡Muchas gracias, don José Calero y sus trabajadores, por darnos esta historia laboral, escrita con trabajo y sacrificio por Ustedes!

Nota: Los datos consignados en esta breve reseña histórica, son del testimonio oral del ciudadano. Si es necesario ampliar, modificar o quitar algún dato erróneo, se hace para enriquecer este tema de ejemplo laboral iniciado por don José Calero, el de las bocas especiales…

Publicado octubre 29, 2020 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: