Archivo para enero 2021

PIN   Leave a comment

En nuestro blog * de historias, fotografías, nombres curiosos y anécdotas, consta la anécdota de una parejita de hermanos extraviados, ante una multitud, en el Encuentro Sagrado (Estación IV), representación teatral elaborada por la Iglesia Católica, el Viernes Santo de la Semana Santa en la ciudad de Alajuela, Costa Rica, Centroamérica. Exactamente, en el barrio de La Agonía. Una tradición muy marcada en todos los pueblos de nuestro país.

La parejita perdida entre la gente, lloraba a lágrima viva por la angustia de no encontrar la salida del tumulto y el calor que los envolvía, situación que algunos presentes detectaron al ver a los niños.

En un instante, tropezaron  unos metros, a lo más dos, casi chocando con los “soldados romanos”, representados artísticamente por “soldados de la comunidad llanera”, o de la Catedral de Alajuela, vecinos muy conocidos, pero casi desconocidos por los atuendos que portaban. Uno de los soldados, sin deponer sus armas,  preguntó a los niños: “¿Por qué lloran, mis chiquitos?” Los niños, al escuchar la voz ronca del hombre que traía a Jesús, con cinco o más soldados, a punta de lanza y largas cuerdas que salían del cuello del Hijo de Dios, casco reluciente y filosa lanza, complicaron la desesperación de la niña y el niño; los gritos fueron escuchados por todo el público, hasta la intervención de los vecinos y la autoridad local, quiénes llegaron en auxilio de los menores.

El “soldado romano” o “soldado llanero”, de la historia infantil, era Carlos Enrique Jiménez Sáurez , quién jamás pensó en la reacción de los chiquitos, asustados al escuchar la voz y vestimenta de esos hombres armados; hombre amable, humilde, bondadoso, amigable, servicial, noble, gran trabajador, reconocido por su Fe católica, excelente persona, un verdadero personaje alajuelense, el famoso PIN.

No sabemos cómo nació el apodo. Posiblemente, esto de “Pin” se deba al físico corporal del personaje, de estatura pequeña, bajito y gigante de corazón.   

Y no únicamente participó en las actividades de la Iglesia, entre ellas el de soldado en las Procesiones Católicas, como un auténtico actor de películas; estuvo allí, junto a sus compañeros de “La Hermandad del Santo Sepulcro” o “Caballeros del Santo Sepulcro”, en la procesión del Silencio, en horas de la noche, donde Pin siempre dijo ¡Presente!

También lo vimos y admiramos ejecutando varios trabajos, arreglando calles, cañerías, pintando las gradas del Estadio Alejandro Morera Soto, misceláneo  y otras obras en la ciudad y pueblos de Alajuela, como funcionario de la Municipalidad local. Un gran trabajador. Nunca con pretextos ante la vida y trabajo.

Participó en muchas actividades deportivas. Gran arquero en el fútbol y su estatura no fue obstáculo porque le iba a todas las bolas, por alto, rasas, de poste a poste, como los grandes, todo lo hacía a puro corazón, como deben actuar todos los deportistas.

Vecinos lo recuerdan vestido de negro, en el puesto de portero o arquero, en encuentros con otros equipos formados por Los Chanceros, Los Panaderos, Los del Parque Central (Hugolino), Los Carretoneros y Los Policías, en campeonatos de calidad, en un bello escenario que era la Plaza Yglesias de Alajuela.

Y fue entrenador de un equipo de fútbol, de ligas menores, niños, cuando éstos disfrutaban en los potreros alajuelenses, como el de la familia Meza, muy cerca del Cementerio de Alajuela. Así, se movilizaba la niñez del ayer, en paz, sin temores, con mucha libertad, respeto y alegría.

Estuvo en competencias de atletismo. Recordamos una de sus intervenciones al realizar la carrera desde un punto de la ciudad Alajuela, hasta la ciudad de Grecia y vuelta al punto de partida, a veintiséis (26) kilómetros. Presente en la tradicional “Carrera de los Mangos”, organizadas en Alajuela.

Para estas participaciones que requería muy buena condición física y mental, tomaba la famosa “Calle Ancha” en Alajuela, de casi cuatro kilómetros que encierran el centro de la Ciudad, su pista de entrenamiento, sin faltar la frotadita a base de  “Bengay” (“Ben-Guey”), crema  especial para aflojar músculos, dolor de espalda, esguinces, contusiones y así evitar contratiempos en las carreras de atletismo.  

Y de paso, ver en esos tiempos a gente atleta como Pin, era hasta extraño. Él, marcó la pauta, nos enseñó el hábito de hacer ejercicio físico, correr, trotar, caminar o por salud mental. Fue un médico especialista que nos señaló el camino a seguir.  Hoy, vemos a muchas personas, haciendo lo que hacía Pin, para mantener una mejor salud, con la práctica del deporte.

Su fortaleza física, su hermoso corazón en pro de los necesitados, lo hizo colaborar como voluntario, en la Cruz Roja Costarricense y Cuerpo de Bomberos. Así era Pin, nuestro gran amigo manudo.

Pin, un verdadero caballero, un pin clavado en el corazón y recuerdo del alajuelense. Un gran personaje, muy querido por toda la gente.

¡Pura vida, Pin!

* http://www.adobe49.wordpress.com

Foto primer plano del personaje, donada por Pablo Molina B.

Otros datos del personaje: Nació 13 10 1942-+18 04 2015.

Estimado lector, cuente sus historias para enriquecer este texto.  Pin, es hombre de historia alajuelense. 

Publicado enero 1, 2021 por José Manuel Morera Cabezas en Historias