Barbería Hermanos Lara, 1955 (Historia sujeta a cambios, en construcción).   Leave a comment


Tres hermosas generaciones marcan el inicio y permanencia de la familiar “Barbería Hermanos Lara”, desde mil novecientos cincuenta y cinco.

Manuel Mórux, al centro, con los barberos Rigoberto y Juan Ramón Lara Jiménez.

Sus fundadores, don Rigoberto Lara Jiménez, conocido como “Gato” y su hermano Juan Ramón, “El chino”, iniciaron los preparativos de su establecimiento y profesión para atender la demanda del alajuelense, ubicados en el centro de Alajuela, costado sur del Mercado Municipal.

Un punto estratégico, rodeado de establecimientos comerciales, bares, salones de baile, cafeterías, panaderías, zapaterías, tiendas de ropa, ferreterías, farmacias,  estación o “parada” de autobuses con destino Alajuela-Heredia-Alajuela, algunas líneas hacia distritos y cantones alajuelenses y todo lo que representa el centro de una ciudad.   

Diez o quince años permanecieron en este sector hasta cambiar de sede, frente a Repuestos “Dixon Parts”, propietario don Gilbert Blanco, en el corazón de la ciudad, Avenida 3, Calles 4-6.  

Al construir la casa, se adjudicó un espacio para la barbería al mando de los dos hermanos, quienes trabajaron juntos durante muchos años.

La barbería de los hermanos Lara, sobresalía por el  mayor precio en sus servicios, pero mostraba más calidad  en todo, especialmente en el aseo de toallas, paños, sillas, excelente aplicación del alcohol, cremas, lociones, mantenimiento de sus herramientas y otros cuidados para el cliente.  

Generalmente un servicio costaba 0,25 céntimos de colón, luego pasó a un colón, dos colones cincuenta, hasta hoy en cuatro mil colones. Las tarifas donde Lara eran un poco más altas y aún así, siempre contaron con gran clientela, incluso, muy visitada por deportistas, empresarios, políticos, campesinos y otros sectores con gentes de mejores ingresos económicos y ciudadanos en general.

Los sábados y domingos asistían empresarios y profesionales muy conocidos, citamos a Ángel y José “Chepe” Zamora de “El pedregal”, los Jaikel, familia Llobet e hijos, el abogado César Rojas y deportistas famosos como don Carlos Alvarado, alias “El Aguilucho”, gran portero histórico de la Liga Deportiva Alajuelense (L.D.A) y nuestra Selección Nacional, Roberto Tyrrel  y otros amantes del deporte.  

En ese ambiente, discutían temas políticos, municipales, fútbol, religión, negocios y más temas de la ciudad o el país. Se discutía con calor, cada uno defendía su ideología y sus posiciones con serios argumentos; pero era un ambiente agradable entre amigos y vecinos, todos grandes clientes  de los Lara. Incluso, los hermanos citados se metían entre las discusiones o tertulias. Y posiblemente “cortaban rabo y orejas”, defendiendo lo suyo.

Entre las anécdotas del ambiente acogedor, era normal que cerrada la barbería después de cada jornada, venía el juego de tablero de treinta y dos fichas, al mando de don Carlos Morera, hasta altas horas de la noche, disputando alguna revancha.

Otra, el consumo de manzanas, uvas, mangos, queques, cajetas, helados, refrescos y más comestibles comprados por don Chepe Zamora, en medio de tertulias, discusiones,  chistes y música de guitarras, porque la música no debía faltar.  

Cuenta doña Noemy Barrantes, muy joven en esos momentos, alajuelense, que no era común una estudiante de Universidad sentada en sillas de barberías, pero lo consideraba normal, mientras algunos asistentes hombres lo veían “rarillo”; la estudiante no aceptaba el uso de loción al final del corte de cabello, posiblemente por el aroma varonil; eso sí, encantada con el trato siempre respetuoso y calidad en el trabajo de los barberos y presentes.

Las sillas, gemelas, donde estuvo doña Noemy, tenían la marca japonesa Takara.  Don Rigoberto las compró en un conocido comercio capitalino, “La Granja”,  y su fiador fue don Willy Lizano, de Salsas Lizano, al precio de tres mil colones cada una, con cuotas de cien colones, por mes.

Hoy, estas sillas, están funcionando al mando de la segunda generación de barberos, en la familia Lara. 

Como en toda barbería-peluquería de nuestros pueblos y ciudades, no faltaba la lectura, mientras esperábamos el turno para subir a la silla. Don Rigoberto y don Juan Ramón se esmeraban por tener en una mesita, los diarios, “comics”, revistas femeninas, deportivas, crucigramas, horóscopos y otras, siempre con las mejores atenciones a sus clientes.   

La segunda generación, representada con la barbería y gran profesionalismo de don Rigo Antonio Lara Alpízar, “Rigo Lara”, más conocido así, en Alajuela.

Rigo trabajó con su padre ocho años y al fallecer su gran Maestro, tomó la dirección de la barbería, a los veintisiete años. Sus primeras experiencias se iniciaron, ya solo, frente a la panadería “La moderna”, en el centro de Alajuela. Y por el al alto costo económico de alquileres o locales comerciales, vio la necesidad de ocupar otros lugares, recordamos al sur de la Plaza Iglesias, muy cerca del Templo católico y actualmente, cien metros al Este del Banco Popular, en el centro alajuelense.

En la sede actual, un local esquinero, pequeño, sus paredes interiores con imágenes deportivas nacionales y de otras naciones, sobresalen banderas del Real Madrid, Barcelona F.C, sin faltar los colores rojo y negro de Liga Deportiva Alajuelense. Algunas figuras religiosas, recortes de periódicos mostrando un tema relacionado con la barbería, calendarios y otros. Y en el centro del local, arriba del gran espejo, la foto de su padre, don Rigoberto, siempre presente con su hijo y barbería.   

Su gran Maestro en la profesión de barbería, sin duda también lo orientó por el camino correcto en la vida: persona de bien, educado, respetuoso, trabajador, responsabilidad; incluso bien adiestrado en la manipulación de sus herramientas de trabajo, aseo en ellas, aceitadas y el filo bien asentado para mayor seguridad en el cliente.  

Hoy, Rigo cuenta con una excelente clientela, gente de mucho respeto, jóvenes, adultos mayores, niños, incluso, algunas damas que usan  cabello corto, tipo varonil. Le encanta la conversación, tratar temas varios que comparte con sus clientes, amigos y familias. Dice con orgullo, que los hijos de sus clientes, también son sus clientes.  

La tercera generación representada con una pareja de jóvenes hermanos, hija e hijo de don Rigo: Jesús Alonso Lara Molina, nació en 1992 y María Natalia, en 1993. El muchacho trabaja en “barbería express”, atiende a mujeres y hombres. Su hermana, trabaja en el salón de belleza de su madre, Floria’Studio, en su hogar, Carrizal de Alajuela, especialista en peluquería-maquillador.

Y por ahí, asoma la cuarta generación. Sin duda, una barbería familiar, en nuestro suelo alajuelense…

Herramientas antiguas y nuevas.
«Máquina tijera»

Comentarios:

«Maco Molina usaba esas máquinas. Cobraba 1 colón por el corte de pelo. A nosotros nos reintegraba 0,25 céntimos, o sea, una peseta, hacíamos fiesta con el rebajo».

«Pellizcan o halan el pelo por pasar la máquina muy rápido, y a la hora de aflojar es cuando maltrata un poco, prensa el pelo».

«Recuerdo la barbería de don Luis Morera, estas maquinitas jalaban el pelo, causando cierta molestia».

Alajuela, 02 febrero 2022.

Publicado marzo 6, 2022 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

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