El Llano de Alajuela, lucha por su Ermita Centenaria   Leave a comment

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La Ermita de Concepción El Llano, Alajuela, construida entre 1881-1883, declarada e incorporada al Patrimonio Histórico Arquitectónico y Cultural de Costa Rica, en el año 2000, su comunidad, hoy más que nunca, trabaja por el rescate y utilización de esta joya en adobes, ladrillo, calicanto, tejas y bahareque, forjada con trabajo y fe por el pueblo de El Llano, hace más de 132 años.

En marzo 2013, un grupo de ciudadanos decidieron la unión comunitaria para obtener lo que han obtenido, un año después de puro trabajo.

Recién constituida la Junta Pro Restauración-Administración de la Ermita, participó en el Certamen “Salvemos nuestro patrimonio arquitectónico”, patrocinado por el Ministerio de Cultura y Juventud, Patrimonio Cultural y el Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica.

El premio, por poca puntuación, casi lo logra la Ermita de El Llano, superada por la edificación representada en La Antigua Capitanía de Puerto Limón, un justo ganador.

La Junta no desmayó en sus propósitos, hasta lograr la valiosa ayuda de Patrimonio Cultural, asignando un presupuesto por 45 millones de colones para la restauración, pronto a dar inicio. Antes, se obtuvo un acuerdo con la Iglesia Católica, donde se acuerda, por un tiempo de cinco años (5), la administración y uso del edificio, siempre que el trabajo del grupo vecinal sea óptimo, en beneficio de ambas partes. El acuerdo, establece, entre otros puntos, la utilización del inmueble para actos litúrgicos y de tipo cultural.

Es urgente el compromiso de la comunidad, de sus fuerzas vivas, por el mantenimiento y uso de un edificio, después de obtener un reconocimiento histórico. No debemos olvidar nuestras raíces, nuestra identidad nacional.

“SER PATRIMONIO NACIONAL ES UN HONOR Y UN PRIVILEGIO QUE POCOS PUEDEN OSTENTAR”, dice en una publicación del Centro de Conservación Patrimonio Cultural. Nosotros, la Comunidad de El Llano, Alajuela, sentimos un gran orgullo, un honor y un privilegio tener de pie a la Ermita, símbolo alajuelense y Patrimonio Nacional. 

Curemos sus grandes heridas, producidas por el pasar del tiempo, la Naturaleza, el vandalismo y la indiferencia. No olvidemos el esfuerzo de nuestros abuelos quienes lucharon y hasta presionaron con energía ante la Iglesia, para conseguir la autorización de construir la Casa de Dios y de los Llaneros. ¡Adelante, alajuelenses, la Ermita de El Llano y el nacimiento de esta población, fueron los pioneros en edificar la linda historia de Alajuela!

 

 

Sector Sur Ermita de El Llano, Alajuela. Foto 2014. Mayo.

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Publicado mayo 5, 2014 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

ASPHAL, POR LOS DERECHOS DE JUBILADOS   Leave a comment

Defender los derechos  En el “Diario Extra”, miércoles 18 abril 2012, sección Opinión, con el título “Defender nuestros derechos”, expresé mi decisión de presentar un “Proceso Contencioso Administrativo de Puro Derecho”, contra el Estado Costarricense, por no cumplir, éste, en actualizar y pagar las diferencias y aguinaldos proporcionales del año 2008, en mi caso, reclamadas por la instancia administrativa de “Factura de Gobierno”.

Es bueno aclarar, que a decenas de compañeros en el Tribunal Supremo de Elecciones y Registro Civil, también se les adeudan dineros por el mismo caso u otros.

Tomé ese camino, obligado, por transcurrir más de tres años sin respuesta, reclamo que pasó durmiendo placenteramente en archivos y gavetas durante este tiempo, sin asomar ni un poquito de “humo gris”, para tener una esperanza; esto es, una clara violación al Principio Constitucional de Petición y Pronta Respuesta, consagrada en la Constitución Política de la República de Costa Rica, en los artículos 27 y 41, y artículo 261, inciso 1, de la Ley General de la Administración Pública, el cual estipula dos meses para resolver las solicitudes.

La vía legal mencionada, la presenté con los abogados de la “Asociación de Pensionados de Hacienda y del Poder Legislativo (ASPHAL), propiamente con el Licenciado Aarón  Jacob Ugalde Maxwell,  por ser yo afiliado activo de esta asociación y jubilado del Tribunal Supremo de Elecciones y Registro Civil, donde laboré por más de 31 años.

Hoy, gracias a la pronta intervención del Licenciado  Ugalde Maxwell y a ASPHAL, que desde el primer momento de mi afiliación, me indicaron la disposición de  sus servicios profesionales para llevar el asunto indicado; estoy recibiendo, un año después, la resolución Número 191-2013 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, del 26 de febrero 2013, donde se ordena el pago de lo adeudado por el Estado. Únicamente, con el Contencioso Administrativo, he logrado respuesta y justicia.

El Contencioso Administrativo, obtuvo los resultados justos, ante un reclamo extremadamente justo; ante una larga espera que bien pudo alcanzar  la llegada de mi plena  vejez u otra etapa más allá.

Este triunfo, es un empuje que  debe recaer en decenas de compañeros jubilados de nuestra Institución, quienes llevan sus reclamos, guiados por otros profesionales independientes u organizaciones de jubilados.

Lo no entendible para mí, sigue siendo el por qué,  si son dineros legítimamente  obtenidos con nuestro trabajo honesto, el Estado Costarricense deja pasar años y años, hasta décadas, sin respuesta, hasta obligar al ciudadano a recurrir a otras instancias, donde el Estado se ve obligado a pagar lo que debe; incluso, a pagar intereses, multas, daño moral subjetivo, costas personales y otros conceptos que se convierten en dinero extra que debe desembolsar,  pudiendo evitar. Y evitar  molestias en el ciudadano,  generalmente adultos mayores, dependientes  de su única “entradita económica”, representada en su pensión.

Agradezco a ASPHAL, a sus profesionales en Derecho, a su organización, su efectividad e interés por defender los derechos de sus asociados.

Insto a mis compañeros jubilados, seguir en la lucha por conquistar lo que nos pertenece, porque no son regalías, es nuestro salario dignamente logrado con trabajo limpio y transparente. Si no pellizcamos al Estado, nuestros derechos serán ignorados, sin parar el sueño profundo.

Agradezco al Diario Extra quien tomó mi queja hace un año y la hizo llegar a los ciudadanos y autoridades en los espacios de opinión, contribuyendo con este logro.

José Manuel  Morera Cabezas

 

Publicado junio 5, 2013 por José Manuel Morera Cabezas en Opinión

¡Polvorones a 3 por cinco céntimos!   Leave a comment

 

 

 

 

Según el paladar del alajuelense, los “rosquetes” elaborados por doña Cirila, nadie los podía imitar; así los famosos “polvorones” de don Rubén Artavia y familia, en Concepción El Llano, en Alajuela.

El polvorón no faltó en la dieta hogareña, redonditos, color oscuro, de unos tres centímetros en la parte más larga por dos de ancho.  Con cinco céntimos teníamos derecho a tres panecillos; años más tarde, pasaron a dos por cinco, pero siempre con la misma calidad, forma y tamaño. Y podemos recordar que con ese dinero, podíamos adquirir también una manita de pan, formada por tres bollitos o piezas.

Con un horno hecho a base de barro y ladrillos, en su casa de tejas y paredes de  adobes, ubicada costado sur de la plaza de fútbol del lugar, así nació la panadería del señor Artavia. Quienes conocimos un horno de barro, construido por nuestros abuelos, lo describimos muy fácilmente, pero las nuevas generaciones no tienen idea cómo funcionaron y para qué.

Don Beto Molina se destacó como constructor de hornos de barro, muy conocido en toda Alajuela.

El horno funcionó con residuos de plantas, especialmente leña de café y guayabo, un combustible especial para obtener el fuego y calor necesario. Su interior a alta temperatura, hizo posible reducir a cenizas calientes, las plantas y maderas secas allí introducidas. Un implemento o vara de hierro en forma de “T”, fue fundamental para limpiar los tizones y cenizas del piso caliente del horno, dejando el espacio a los grandes latones de aproximadamente 50 por 40 centímetros, construidas con el envase o tarros de manteca, cargadas de polvorones u otros panes, listos para asar a puro calor. El horno tenía una extensión de casi cinco metros de largo por unos cuatro metros de fondo y ancho, donde se introducían unas 16 latas. Una tapa de lata o hierro servía para cerrar la boca del horno, mientras el calor hacía el trabajo del asado.

Don Rubén, elaboraba varios tipos de panes, suspiros, dulces y confites para las fiestas de pueblo, con ricos sabores de cacao, coco, naranja y mora; igual deliciosos panes llamados, pan de rosas, quesadillas, pan especial aliñado, pan dulce y tártaras a base de miel de coco y otros; pero el polvorón fue la atracción hace unas siete décadas o más. Tanto así que don Rubén alquilaba un local o tramo en el interior del Mercado Central alajuelense, los sábados y domingos, para exponer y vender sus productos que se iban como “pan caliente”, perseguidos por tanta clientela.

El polvorón recorrió todos los puntos comerciales de la ciudad, especialmente en las populares “pulperías”, muy comunes en el territorio nacional. La fama de la familia Artavia estuvo presente, por sus productos, esfuerzo y honradez.

Ante el éxito y fama de don Rubén, otros familiares continuaron con la tradición y fuente económica para sus hogares. Citemos a Toño, Talí, Chaya, Noemy, Marta y su esposa doña Josefina.

Don Carlos Artavia Arroyo, a la fecha con 91 años de edad, cuenta su historia y versión del polvorón, enseñanza captada de su papá, don Juan.  Él, es quien compara  los rosquetes elaborados por la señora Cirila, con la calidad del polvorón de los “Artavias”, panes únicos, insuperables, jamás copiados.     

Construyó un hornito de barro y ladrillos para montar su actividad laboral en beneficio del hogar y los alajuelenses.

Tenía su trabajito de muchos años en el Almacén de “Los Herreras”, poderosos comerciantes alajuelenses, establecido cerca del Mercado Central  de Alajuela, por la parte oeste. El almacén se especializaba en la venta al por mayor y detalle de productos como granos, licores, dulce de caña, pastas, refrescos, café molido, confites, artículos de limpieza para el hogar y más.  Durante más de doce horas diarias, en el día y la noche, la pasaba don Carlos trabajando, siempre  por un salario  bajo.

Al observar el auge del polvorón, decidió establecer su empresita casera para ganar unas “extritas” económicas y juntarlas con su salario y así mejorar la situación económica de su luchador y humilde hogar.  Se acomodó a esta nueva experiencia, con un trabajo adicional.

Mientras laboraba fuera, en el almacén, su esposa e hijas preparaban la mezcla y pasta para elaborar los polvorones, esperando la presencia de don Carlos, a quien le correspondía la “horneada”, en horas nocturnas.

El trabajito extra, le cayó del Cielo porque logró obtener, con mucho esfuerzo y responsabilidad,  mejorar la economía del hogar y así pudo adquirir su casita propia y otros asuntos. Con los polvorones hizo historia y continuar con la tradición costarricense, bendita herencia representada en el trabajo honesto.

Sus hijas colaboraron en el trasporte y reparto del producto,  a pie, visitando diferentes puestos comerciales de la ciudad. Así hicieron las ventas, entregaron los “encargos”,  de pulpería en pulpería; la misma función realizada por los “repartidores”  en bicicleta, contratados por la familia,  destacando a Francisco “Paco” Rojas, Jorge Cubero y Carlos Soto.

En todos los puestos, cafeterías o pulperías, el polvorón siempre dijo ¡presente!, tocando puertas. En la pulpería-cantina de Nayo Bravo, en La espartana, éstas, del barrio La Agonía de Alajuela;  en las pulperías de Memo Solano, don Beto Muñoz en el Brasil de Alajuela;  Pulpería El Nance y Santa Cecilia en El Llano; Pulpería “La Libertad” del popular Pochet, El periquito, Claudio Castro, Conde, Chepe Espinoza, La japonesita y La tacareña de don Tobías Esquivel en el centro de la ciudad; Emilio Corella en El Carmen; Víctor Pérez, Pipo Oreamuno, La Nena y La Vencedora. Y no únicamente en el centro, los repartidores conocían como a sus propias bicicletas, las pulperías de Hipólito “Polo” Crespo y Pedro Murillo, en Itiquís y Sabanilla de Alajuela, respectivamente; también las de Carrizal y Desamparados. Si la pulpería estaba ubicada muy lejos, don Carlos atendía a sus propietarios en el Almacén y aquí entregaba el producto de su pequeña industria.

El polvorón no faltó en los Novenarios, Rosarios y rezos del Niño, costumbre de antes donde el novenario ocupaba hasta doce horas al día para la “rezadera”, con derecho a almuerzo, café, comida y tertulias, a todos los invitados.

Fue tanta la demanda por adquirir el delicioso polvorón, que a su casa acudían los clientes, tal el caso de don José María Pinaud, colombiano radicado en el Caserío de Los Higuerones, poblado de El Llano, quién contrataba enormes encargos del producto para llevar a sus familiares y amigos. Un cliente muy bueno porque manejaba  “platilla” y  excelente vecino.

La historia señala que el General Pinaud intentó fundar un periódico en Costa Rica, con el nombre “La Tribuna”, con una vieja imprenta adquirida en los Estados Unidos de Norteamérica, topándose con  muchos problemas que lo hicieron desistir de la idea, en 1945, vendiendo el equipo a otras personas, interesadas en fundar un medio de comunicación nuevo, en nuestro país. Pero dejemos el periódico y sigamos con el tema central de los famosos polvorones llaneros.

¿Y por qué le llamaron “polvorón” y de qué estaba formado para tanta fama? Posiblemente, por ser un pan suave, fácil de desintegrar;  compuesto de dulce del más negrito de tapa, donde se sacaba una miel especial; bicarbonato, canela, anís de estrella, Jamaica, queso Bagaces, clavo de olor y otros ingredientes.

El polvorón siempre llevó impregnado un tipo de “sello” o marca que nació en forma accidental o por curiosidad, sobre el lomo del polvorón, al pasar los piquitos de la “rondana” en cada polvorón antes de ingresar al horno.  Este implemento de los panaderos, la rondana, fue utilizado para cortar el borde de las quesadillas y sirvió para estampar  la marca – unos puntos o huequitos –  como una  “marca registrada”, hecha en Concepción El Llano.

Cuenta don Fernando Oviedo, repartidor de polvorones, el ambiente en su casa y su función en la panadería del abuelo Rubén. En bicicleta, ésta, con una canasta especial, repartía el producto, en casas y pulperías.

Habitada por una numerosa familia, porque en esos tiempos los nacimientos eran constantes, en todos los hogares, hasta el punto que en su casa existía material humano para formar un equipo de fútbol, hasta con entrenador y “barra”, todos del mismo apellido. El grupo fue bautizado con el nombre “Corsarios F.C”, recibiendo después un nombre más criollo y simpático por parte del mismo pueblo: “Los polvorones F.C”.  Y así es recordado, en estos momentos.

Jugaron con los “Polvorones”: Curlin, Claudio “Clarita” Herrera, Miguelín, Negrete, “Guaco Rojas”, Alfonso Porras,  Los hermanos Peñaranda, Marcelino Delgado, “Huevo” Ramos, Toño “Cajetas”, Roberto “Pollitas”, Mario Ramos, Miguel “Gelo” Calvo, Memo Bolaños, “Jopito” Riquelme, Wilson Álvarez  y los hermanos  Armando, Roberto y Mario, por parte de los “Artavias”.

La casona era el club del equipo, el camerino,  el lugar de reuniones, el centro de tertulias familiares y amigos, con temas variados, sin faltar el tema futbolero nacional y  canchas abiertas, música de guitarras y cantantes porque también la familia dio muchos músicos, sin faltar la chota alajuelense y llanera…al calor del cafecito o aguadulce, siempre con la presencia del delicioso polvorón, el horno de barro y gente humilde, nacida en el puro pueblo.

Polvorones Papi

Continuando con la tradición de hace más de 7 décadas.

Hoy, en estos tiempos donde abundan las panaderías y reposterías, fabricantes de panes y dulces de toda clase, una nueva generación de los Artavias, se hace presente con la continuidad de esta tradición, en manos de la familia Artavia-González, siempre en El Llano de Alajuela.  Jorge “Papi” Artavia, nieto de don Rubén, y Nuria González Cabezas, su esposa,  trabajan por el sustento de su familia y con el trabajo no dejan caer ni olvidar una época de lindas tradiciones y costumbres, donde el esfuerzo, la honradez y sencillez, siempre fueron aliados a nuestros abuelos, como el ejemplo que nos dejaron don Rubén y don Carlos…

 

 

 

 

Horno de barro, de más de cien años. Casa de Domingo González Flores, padre del expresidente Alfredo González Flores.  Horno de barro, de más de cien años. Casa de Domingo González Flores, padre del expresidente  de Costa Rica, Alfredo González Flores, período 1914-1918.

 

 

 

 

Papi elabora este producto o pan

Papi elabora este producto o pan

 

 

                          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasta de los polvorones

 

 

 

 

 

 

Pasta con forma de polvorón. (Crudo) Polvorones Papi.

 

 

Horno de barro, tradición en Costa Rica.

Horno de barro, tradición en Costa Rica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pulpería Hipólito Crespo

Pulpería Hipólito Crespo.

 

 

 

 

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thelma

 

pagina-escrito-polvorones

Agradezco la  enorme colaboración de los vecinos de Concepción El Llano, Alajuela, para realizar este escrito:

Carlos Artavia Arroyo, 91 años.

María Josefa Sibaja Villalobos, 93 años

Fernando Oviedo Artavia, 70 años

Jorge “Papi” Artavia, 64 años.

Otros vecinos.

Enero-Febrero 2013.

Pared construida con adobes

Pared construida con adobes

Publicado febrero 15, 2013 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Quincho Cajetas   Leave a comment

 

 

Por su nombre y apellidos, casi nadie lo identifica, basta decir “Quincho Cajetas” y todos coincidimos en manifestar que se trata del señor fabricante de deliciosas cajetas de coco, negocito ubicado al suroeste de los Tribunales de Justicia, en la Capital, San José. Allí, don Joaquín Jiménez Villegas, administra una venta de comidas, refrescos, café y  un postre exquisito llamado “cajetas de coco”.

 Quemador 

 

Hace unas tres décadas, inició este trabajo. Anteriormente, recorría calles y barrios vendiendo mangos y otras frutas, en forma ambulante, acompañado de una carreta o carretillo. Un día, decidió cambiar de línea y estudió la forma de fabricar otro producto, más rentable. “Sí, me decido por una  tradición costarricense”, aceptando el consejo de un amigo.

Recolectó información. El tipo de coco para sacar el mejor producto para el paladar de la gente. Tres tipos de coco para elaborar cajetas, primero, el coco sacado de la “pipa”, ofrece un coco “criollo”, su pulpa es buena, más duradera, con sabor diferente a otros tipos conocidos. El coco “híbrido” de pulpa gruesa, nada recomendable y el coco “negro” con pulpa delgada, sabor arenoso, sin calidad.  De los tres, el criollo ganó en calidad y rendimiento.

 

  Puesto ambulante (Foto archivo)

 

 

Quincho Cajetas, empezó a darle forma a su trabajo, preparó sus conocimientos en la calidad de los cocos y, de inmediato, el tipo de dulce de caña (en tapa). En este campo  se enfrentó a tres alternativas. ¿Cómo utilizar el mejor dulce si conoce tres fórmulas, producto de la investigación?

                                                                                                                                                En su trabajo 

 

 

 

El dulce “hormigón” es desintegrado rápidamente por el agua, no sirve. El dulce “comercial”, de venta en super mercados, es un dulce natural, contiene demasiada azúcar, es duro como las piedras y hay que hacer un esfuerzo para hacerlo en pedazos. Con este dulce sacaría cajetas en forma de piedras. Alguien le habló de don Elías, un trabajador de Puriscal (Cantón, San José, Costa Rica. C.A) dedicado a la fabricación  de dulce y especialista en elegir la mejor  caña de azúcar de tierras puriscaleñas. Don Elías fue la clave. 

Ya con la materia prima en su poder…la profesión de cajetero de coco no se hizo esperar. Adquirió los instrumentos o máquinas; una, el quemador u olla grande, el rayador manual de uso doméstico y después el rayador industrial.  Agua, coco, dulce, trabajo…¡A trabajar! Siempre emprendedor, anunció en las calles sus deliciosas cajetas de coco.

Allá, en 1984, frente al Teatro Nacional y Banco Anglo Costarricense, encontramos un puesto fijo, durante más de cinco años. En las cercanías del Tribunal Supremo de Elecciones-Registro Civil, allí por más de dos años y catorce frente al Registro de las Propiedades, en Zapote. También en la sede original.  Aquí, vende unas cincuenta cajetas por día, hasta ciento cincuenta cajetas de coco en los otros puestos. La fama de Quincho Cajetas, el olor a dulce de caña y coco,  brincaron el territorio capitalino, hasta llegar a Puntarenas, Limón y Guanacaste.

Sus clientes son taxistas, amas de casa, estudiantes, conductores de buses,  funcionarios de la Corte, el que pase por su negocio puede quedar tentado a comprar este maravilloso producto nacional, elaborado en Costa Rica por manos trabajadoras costarricenses.

Las cajetas de Quincho tienen una característica o señal. Al rayar el coco, los últimos pedacitos o troncos de la fruta, forman parte de la cajeta, son como un adorno que sobresalen en ellas, esto sirve como “trampa o enganche” para seguir disfrutando no únicamente de una, de dos o más.

El rótulo que identifica su local de comidas y cajetas, es tan original como sus cajetas…”No haga loco, venga donde Quincho y cómase una cajeta de coco”, así lo escribió y con su trabajo y humildad, escribió parte de su historia laboral.   

 

                           Cajeta de coco

Rayador industrial.                                                                                                                                                                     Original publicidad. 

  

Publicado junio 30, 2012 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Liga Menor fútbol Concepción El Llano, Alajuela   Leave a comment

 
Breve historia

 
Anteriormente, la base de las ligas menores, estuvo dirigida por Marco Tulio Durán y Carlos “El negro” Zúñiga, ya fallecidos.
En el 2006, tomaron la bandera futbolera, los hermanos Emilio y Carlos Soto Guevara con categorías 2000-2001 (niños 10 años de edad), invitando a niños de la comunidad a hacer sus primeros entrenamietos y reclutamientos. Constancia e interés de los hermanos Soto, por los jóvenes futbolistas,  hoy la Liga representa las categorías 96-97 (jóvenes 15-16 años).

Cuentan con la sede cancha de la Plaza “Carlos Luis Fallas Sibaja, Calufa, conocida por Plaza de El Llano, Alajuela.
Llevan dos años de participar en “Campeonatos Interfiliales”, con el objetivo de llegar a eventos superiores en LINAFA. (Liga Nacional de fútbol Aficionado).  Los jóvenes de este cuadro todos son estudiantes de secundaria. 
 
Aceptamos RETOS para jugar en la cancha mencionada o el traslado a otros puntos de nuestra Provincia, al teléfono
70-39-04-75, con Carlos.
 
Descripción fotografía:
 
Al fondo, la centenaria ermita de El Llano, fundada en 1881 y la nueva iglesia. 
 
En el orden usual, de pie: 
 
Kenneth Jiménez y Magaly Morera, colaboradores; Jairo Salas, Ricardo Sibaja, Christopher Morera, porteros Luis y Alexander Rojas, Geiner Sibaja, Juan José Araya, César Muñoz, Jhonatan Urbina, Esteban Vargas, Alí Sibaja, José Carlos Soto (entrenador) y Allan Leitón. 

CuclillasChristian González, José Bogantes, Maikol Gutiérrez, Daniel Duarte, Allan Oviedo, Brandon Paniagua, Luis Daniel Soto, Andrey Pineda, Christian Morera y Darwin Jiménez.

Liga Menor Concepción El Llano, Alajuela, Costa Rica.

 

 

 

 

 

 

 

José Carlos Soto Guevara

Entrenador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plaza El Llano, Alajuela. Costa Rica. C.A.

 

 

 

 

 

 

 

 

Patrocinador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Calentamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Panorámica Plaza El Llano. Alajuela.

 

 

 

Carlos y su esposa.

Entregando uniformes.

 

 

 

 

 

 

 

PURO CORAZÓN                                                                                    

 

 

Publicado mayo 25, 2012 por José Manuel Morera Cabezas en Opinión

En defensa de los derechos de jubilados   Leave a comment

 

Recientemente, interpuse formal “Proceso Contencioso Administrativo de Puro Derecho” contra el Estado costarricense, por no cumplir éste en actualizar y pagar las diferencias adeudadas y aguinaldos proporcionales, respecto a mi pensión, del período comprendido entre el 1º de enero 2008 a diciembre del mismo año.

Presenté la solicitud de Factura de Gobierno en el 2009, o sea, han transcurrido DOS AÑOS, sin notificación alguna a mi petición.

Esto representa una violación al Principio Constitucional de Petición y Pronta Respuesta, por parte de la Dirección Nacional de Pensiones del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, por cuanto la ley estipula DOS MESES para resolver las solicitudes.

No son lujos ni caprichos, son nuestros propios derechos y dineros que hemos ganado honradamente, en mi caso, con más de 31 años laborados en la Administración Pública.

En esta situación están decenas de jubilados, esperando quién mueva la rama de la justicia y legalidad, pero nadie la mueve; excepto los mismos perjudicados amparados a la Ley existente. Así, le toca a esta población adulta, defender, pelear sus derechos con el arma de las leyes y legalidad.

Como dato interesante en números, el Estado está en deuda con más de ciento cincuenta jubilados, muchos de ellos esperando se les cancelen desde el año 1995, en el Tribunal Supremo de Elecciones, donde hemos laborado.  Posiblemente, gran cantidad de jubilados de otras instituciones, están también en penurias, esperando el resultado pronto y justo del Estado, antes de que nos llegue  alguna enfermedad o la muerte, sin poder disfrutar de nuestros derechos económicos.  

Hemos recurrido a esta vía, obligados, porque la anterior vía no nos ha dado el resultado necesario. Una “factura de Gobierno” es una eternidad y lo podemos demostrar. Nuestras interrogaciones son: ¿Por qué razón o razones la anterior vía no funciona, quién falla, por qué esperar la reacción del perjudicado utilizando un Contencioso Administrativo, generando más contratiempo y gastos extras a ambas partes? ¿Por qué esperar dos años, cinco, diez años y más, sin resolver nada, a docenas de jubilados? Hacer esperar a esta población sin resultados positivos a sus intereses, es agresión y desprecio.

Creo conveniente una explicación de las autoridades correspondientes a esta situación.

(Publicado en La Nación, “Opinión”, 17 marzo 2012).

(Publicado en Diario Extra, “Opinión, 18 abril 2012).

(Publicado en NUESTRO PAÍS (periódico digital), 26-03–2012)

 

 

 

Publicado abril 11, 2012 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Adultos mayores en movimiento   2 comments

Este grupo de adultos mayores se reúnen cuatro veces en la semana: lunes y miércoles un grupo de aproximadamente 120 personas, mujeres y hombres. También los martes y jueves, otro grupo similar. Las edades oscilan entre sesenta y ochenta años, incluso de más de 82 años, como doña Clarita Valverde y Mélida Azofeifa Aguilar, dicen, sentirse como chiquillas, se “levantan temprano y se bañan con agua fría, no trasnochan ni están pegadas al televisor”, así lo manifiestan públicamente.

Muy de mañanita están listas para dedicar unas cuantas horas al ejercicio físico, bailes y compartir experiencias entre si. Además, organizan paseos, fiestas y reciben importantes charlas.   

Clarita y Mélida.  

El grupo tiene unos diez años de fundado y su base es el gran espacio que brinda la Clínica Marcial Rodríguez de la C.C.S.S en Alajuela, rodeado de hermosos árboles, donde destacan centenarios higuerones y limpias zonas verdes.  

El joven Dennis Jiménez, su instructor, un joven muy agradable y responsable de su trabajo con los “viejitos”,  pertenece a la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO), institución dedicada a promover la calidad de vida de las personas adultas, mediante programas orientados a fomentar la educación, capacitación y promoción deportiva; como también el respeto y promoción de la población. Valioso trabajo por el bien de la salud y bienestar de estos señores y señoras.

Felicitaciones a estas instituciones y personas, quienes llevan sus buenos consejos y conocimientos a esta población que cada día aumentará en su número. Felicitaciones a los señores y señoras deportistas por esta actividad y voluntad de “no aflojar”, todo por su salud y las familias. Sigamos este ejemplo. Reciban de esta página, nuestro apoyo.

  

Publicado noviembre 13, 2011 por José Manuel Morera Cabezas en Opinión