COMUNIDAD DE EL LLANO DE ALAJUELA Y SU ERMITA HISTÓRICA   Leave a comment

José Manuel Morera Cabezas / jmorera50@hotmail.com

Sí, hace 132 años nació la idea de un puñado de pobladores de El Llano, en Alajuela, en construir la ermita en el lugar; en el 2013, un grupo de vecinos, también llaneros, al observar el deterioro causado por el transitar de las décadas, la acción de la naturaleza y la mano destructora de muchos, se detuvo para formar una nueva organización comunal; esta vez, para evitar más decadencia y deterioro de quien nos sirvió de testigo, por recibir la primera comunión, el agua bautismal, la confirmación, la unión matrimonial y, en muchos casos, sus paredes y pisos llenos de lágrimas y dolor, testigos por el fallecimiento de familiares, amigos y vecinos.

También, la ermita fue testigo de alegres fiestas populares en honor a la Virgen de la Concepción, cada ocho de diciembre; hermosas mascaradas con su inconfundible personaje “el diablo”, velozmente repartiendo “vejiga”, por calles o encaramado a caballo, dejando a su paso el ruido producido por cascabeles en su traje; fútbol puro corazón con bolas de coyunda; juego de pólvora, corridas de toros, procesiones católicas de Semana Santa; inolvidables rosarios cantados por don Luis Alberto Fernández y su tío don Lito Sibaja; el tradicional Huerto del Jueves Santo con olor a verduras, frutas, leña, café, flor de itabo, dulce de tapa; el Nazareno del Viernes Santo, cargando su pesado Madero en forma de Cruz, al son de las matracas y olor a incienso, custodiado por fuertes lanzas y el sonido de los tambores, al encuentro Sagrado con su Madre María; desfile de carretones y muchas otras actividades que hicieron famoso el lugar y sus fiestas, muy visitadas por los alajuelenses y de otras comunidades, incluso, de otros puntos del país.

Indudablemente, aquellos señores y señoras de antes, en 1881, eran campesinos, albañiles, boyeros, zapateros, costureras, amas de casa, llenos de fe y solidaridad, aunque con muchas limitaciones económicas, lucharon por tener un rinconcito de paz y oración, con la presencia de la Virgen Inmaculada Concepción y sus alrededores aptos para cultivar maíz, yuca, plátanos, ayotes, chayotes y todo lo necesario para la verdadera alimentación; jardines, agua bendita, paredes de adobes y bahareques encalados y techo con lindo entejado de barro. Así, nació la ermita de El Llano.

Reconocemos el valor, la entrega, el sacrificio de nuestros compatriotas por conquistar sus sueños y hacerlos realidad, convirtiendo uno de ellos en… ¡la Ermita! Los habitantes de hoy, luchamos por mantener en pie, el trabajo, la obra, ¡el sueño y realidad de nuestros abuelos!

La Junta pro restauración-administración de la Ermita de El Llano de Alajuela, conformada por varios miembros de la comunidad y el apoyo de la Junta de Desarrollo Integral de la localidad, se dieron a la tarea en rescatar y restaurar esta edificación centenaria. Después de más de tres décadas en abandono, el pueblo, en comunicación con la iglesia, ésta, dio la administración por 5 años al grupo vecinal. Participamos en el concurso anual del Centro Patrimonial del Ministerio de Cultura, en el 2013, donde obtuvo el premio la provincia de Limón, representada en el edificio de Capitanía de Puerto.

Por no haber obtenido el premio, que sería empleado en la restauración, el ánimo decayó bastante, pero seguimos insistiendo con Patrimonio Cultural, quien de inmediato nos dio el apoyo contundente para nuestros fines.

Hoy, la Ermita, patrimonio arquitectónico y cultural, luce sus mejores galas para decirle a las nuevas generaciones: “Aquí estoy, de pie, después de 132 años, junto a la Inmaculada Concepción”.

Felicitar a la organización vecinal, por su trabajo constante, tocando puer014tas; muchas se abrieron, otras no tanto; recibimos el apoyo de varias empresas privadas y el importante aporte de muchas personas, asistiendo a varias actividades convocadas por la Junta, con el fin de recaudar fondos para las necesidades de la edificación y su administración.

¡Ahora sí, conservemos la Ermita de El Llano de Alajuela. ¡Continuemos con la misión de nuestros abuelos! No abandonemos nuestro patrimonio cultural y arquitectónico.

| MIERCOLES 29 ABRIL, 2015

– Vea mas en: http://www.diarioextra.com/Anterior/detalle/258404/comunidad-de-el-llano-de–alajuela-y-su-ermita-historica#sthash.cdm6dyAb.dpuf

Pared norte Ermita El Llano, Alajuela, Costa Rica.

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Publicado mayo 29, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Opinión

¡Extranjeros encantados con Costa Rica: sus sentimientos!   Leave a comment

Amo a Costa Rica

Amo a Costa Rica

Las expresiones escritas (textuales) abajo anotadas, constan en las solicitudes de naturalización, ante las autoridades correspondientes nacionales. El país indicado al pie de cada texto significa la procedencia del extranjero y el año es el ingreso al país, Costa Rica, Centroamérica.

Los documentos originales para realizar esta recopilación permanecen en los Archivos del Registro Civil y Tribunal Supremo de Elecciones. Analicemos el sentimiento expresado hacia nuestra nación, Costa Rica, su nueva Patria.

 

Documento histórico

Documento histórico

 

“He encontrado aquí hospitalidad y atenciones. Siento cariño profundo por el país”.
Servia, Yugoeslavia, 1928.

“He llegado a compenetrarme con este suelo, con sus instituciones, con su clima, con su belleza y ambiente acogedor. Necesitaba de un lugar de paz y sosiego, lugar que dichosamente he descubierto en Costa Rica”.
China, 1934.

“Entre los costarricenses he tenido que ver y admirar su pacifismo, su dedicación al trabajo y a las buenas costumbres”.
Panamá, 1930.

“Por haberme casado y contraído vínculos que comprometen mi gratitud, deseo y tengo el propósito de radicarme definitivamente, deseando obtener el título de ciudadano costarricense”.
Colombia, 1897.

“Hace catorce años tuve la suerte de ingresar a esta bella República, he logrado un capitalito en la agricultura y comercio, siempre de un modo honrado y ajustado a toda moralidad, de manera que en vez de ser una carga para el Estado, en algo he contribuido a su progreso”.
Líbano, 1927.

“Deseo optar por la ciudadanía de Costa Rica, lo quiero como el mío propio, lo considero como uno de los más avanzados de la tierra, pequeño en extensión, grande y potente por sus sabias leyes y grandes instituciones, sus habitantes tan hidalgos y trabajadores, como los más cultos y civilizados del mundo”.
Súbdita inglesa, 1926.

“Tuve la suerte de ver la primera luz en esta ciudad de Limón (puerto caribeño), donde mis padres se habían radicado desde hacía muchos años. Nunca he salido ni pienso salir de este país, y caso de salir, será para regresar enseguida como lo hacen los buenos hijos”.
Inglaterra, 1926.

“Aquí me casé católicamente con una hija de este país, y es tanto el cariño que siento por esta tierra, que no puedo menos que adoptarla como mi segunda patria”.
Francia, 1929.

“Me siento muy satisfecha con el pueblo costarricense, a quien debo inolvidable gratitud por la hospitalidad que, desde mi llegada a sus playas, se me ha brindado”.
Jamaica, 1929.

“Soy israelita que he estado bajo la bandera francesa y ahora pretendo ser costarricense”.
Israel,1927.

“Nací en Bengala, India, en 1904. Deseo naturalizarme como ciudadano de Costa Rica”.
India, 1941.

“Mi Patria ha sido y es Costa Rica, una patria verdadera es la que da paz, trabajo y hogar, todas estas cosas la he obtenido en este suelo, donde palpita el verdadero ambiente de libertad, democracia, el bien social”.
Italia, 1943.

“Salí de Alemania el primero de agosto de 1908 en calidad de marino, en un vapor mercante, llegando a ocupar el alto cargo de capitán, navegando por todos los puntos del planeta y dándole siete veces la vuelta a la tierra.
Después de visitar algunos lugares de sur y Centroaméica, llegamos a Costa Rica donde resolvimos, junto a mi esposa, establecernos aquí. Prometemos vivir la vida democrática republicana de este país y ser buenos hijos, ya que todo lo que hemos conocido en nuestros viajes, es aquí donde encontramos el medio mejor para vivir nuestra vida de paz y trabajo”.
Alemania, 1948.

“Es tan hermosa la libertad que se disfruta en Costa Rica, así como la vida de sus gentes, que nuestro vivo deseo es ser costarricense”.
Austria, 1946.

“En 1938 ingresé a Costa Rica. Mi salida de Austria se debió a la invasión germana; como tantos austriacos traté de sacudir el yugo nazi y buscar nuevos horizontes, tranquilidad y libertad para trabajar. Costa Rica, desde el primer momento, me brindó su paz y tranquilidad”.

“Quiero formar parte de la comunidad política de Costa Rica y tener la honra de ser su hijo adoptado legalmente, ya que espiritualmente lo soy hace muchos años”.
Uruguay, 1948.

“Hago formal renuncia de mi nacionalidad para acogerme a la de una de sus hijas, herederas de su sangre, lengua, religión y tradiciones”.
España, 1941.

“Antes de ingresar a esta tierra, trabajé en El Callao, Perú, como ayudante de panadería; luego me embarqué en el vapor Tango que venía con frecuencia a este puerto (Puntarenas, en el Pacífico) a dejar gasolina, aquí me quedé”.
Perú, 1938.

Checoslovaquia, 1944.

“Señor Jefe Político, cantón Orotina, Alajuela, Costa Rica: vengo a manifestar mi intención de hacerme ciudadano costarricense para poder depositar mi voto en las próximas elecciones”.
Nicaragua, 1909.

“Hace más de catorce años que resido en la República, donde he observado buena conducta y soy un elemento sano y útil a la sociedad y no un parásito social, que siempre resulta una carga para el Estado”.
Cuba, 1925

“Apreciamos las condiciones pacíficas y de cultura de este país y vivimos encantados de su naturaleza”.
Lituania, 1945.

“Hago formal solicitud de nacionalidad. En 1910, siendo un niño, arribé en compañía de mis padres a tierras de Costa Rica. No podría precisar el nombre del barco que nos condujo a este país, pero sí puedo asegurar que el atraco se hizo por Puerto Limón”.
Puerto Rico, 1939.

“Soy casado, agricultor, vecino de la Isla del Coco, Comarca de Puntarenas, ante Usted respetuosamente digo: hace ocho años fijé mi domicilio en Costa Rica, procedente de Alemania, deseo adquirir la carta de naturalización en este país”.
Alemania, 1897.

“Costa Rica me atrae en todo sentido: sus bellezas, libertad, cultura”.
Hungría, 1945.

“Muy pequeña vine a este país, procedente de California, y en él me he criado y adquirido las costumbres de los costarricenses, con las cuales estoy identificada. Por esta razón, quiero ser ciudadana de este país, renunciando desde ahora a mi nacionalidad norteamericana”.
E.E.U.U, 1927.

“A este país nos une el cariño y la simpatía de los costarricenses y más que todo, las leyes que imparten el derecho igual pra todo el mundo. Tenemos un capital de más de veinte mil colones cada uno y hemos resuelto, mi hermano y yo, optar por la ciudadanía de esta nación”.
Arabia, 1909.

“Ya para mí este país es mi segunda patria. Tengo los ideales ticos, conozco muy bien su lengua, tengo sus propias costumbres, sus mismas virtudes y defectos. Mi alma se ha compenetrado de la idiosincrasia de este pueblo, ya que es el mío. Yo gozo cuando los ticos gozan y sufro cuando ellos sufren”.
Polonia, 1944.

“Hace más de un año radico en esta República y deseo que esta tierra sea mi verdadera Patria”.
Tiberia, Palestina, 1927.

“Al renunciar a mi nacionalidad no es para fines ilícitos, sino que obedece al amor que siento por esta tierra de libertad”.
China, 1934.

“He resuelto cobijarme con la bandera de esta República, radicándome en ella de manera definitiva”.
España, 1942.

“Soy española y he estado orgullosa siempre de serlo; pero ya me radicado por muchos años en esta tierra de paz y trabajo”.
España, 1945.

“Deseo hacerme costarricense y renunciar a mi nacionalidad”.
Holanda, 1941.

“Es bien sabido de todo el mundo que la raza judía, sin razón de ninguna especie, sin un fundamento legal o moral que pueda servir de justificativo, ha sido objeto de persecución sin paralelo en la historia de la humanidad.

Mi raza ha puesto de sí todos sus empeños, sus esfuerzos, su inteligencia, con el fin de hacer avanzar a la humanidad hacia una civilización ideal. Esta raza cuenta con hombres ilustres que lo han sacrificado todo para servir al mundo. En la guerra mundial en que estamos actualmente empeñados, la ya vencida Alemania, jefeada por Hitler, se ensañaron en mi raza con cualquier pretexto, para robarnos la libertad y los bienes materiales que habíamos logrado acumular a base de honradez, esfuerzo y constancia.

Este hombre en su locura satánica nos despojó de todo, nos quitó el hogar, los hijos, los padres, la vida y la nacionalidad. Yo tuve suerte y pude escapar de aquel infierno terrenal. En Costa Rica he encontrado paz, honradez y justicia”.
Hungría, 1945.

“Es mi deseo terminar mi vida en esta tierra de paz, la cual considero mi verdadera Patria; mi querida Polonia, que en el transcurso de su historia ha sido dividida y fraccionada, no obstante, que en todas las épocas pasadas le ha tocado ser el soldado de Europa, como en los tiempos gloriosos que fue el blanco de la codicia de los tártaros y turcos, hoy ha sido la principal víctima de la barbarie nazista. De nuestra Patria sólo queda la Nación, nuestros edificios y reliquias históricas, han sido pasadas en sangre y fuego; nuestros padres han sido brutalmente asesinados por las hordas salvajes de Hitler; en consecuencia, ratifico mi deseo expreso a renunciar mi ciudadanía y adoptar la costarricense”.
Polonia, 1945.

“Pienso radicarme en Costa Rica, país de libertades, paz y trabajo”.

Colombia, 1913.

“Las condiciones peculiares de este país pronto ganaron mi simpatía y comencé a arraigarme en él, arraigo que se acentuó al formar hogar con una dama de esta sociedad”.

Colombia, 1935.

“Debido a mi larga permanencia en el país y fundado mi hogar, es mi deseo terminar mis últimos días en Costa Rica, tierra de paz y modelo de democracia”.

Líbano, 1943.

“Considero a Costa Rica como mi verdadera Patria y no he pensado más regresar a mi país, pienso que soy acreedor al alto honor de considerarme costarricense”.

Líbano, 1924.

“Llegué a este país halagado por los magníficos informes que obtuve de la vida tranquila que aquí se lleva, de la honradez de los Gobiernos y de los habitantes de que goza”.

Polonia, 1929.

“Cada día miro con más cariño a la tierra que me ha dado gran parte de mi capital, bajo el amparo de las Leyes que la rigen por medio de sus dignos estadistas y mandatarios”.

China, 1918.

“Renuncio formalmente a mi primitiva nacionalidad y juro a Dios observar la Constitución y las Leyes de la República”.

Grecia, 1929.

“Mi designio es hacerme ciudadano costarricense y renunciar a la nacionalidad norteamericana”.

E.E.U.U, 1946.

“Connaturalizado con las costumbres de este país cuya proverbial tranquilidad seduce a todos los extranjeros que tenemos la dicha de llegar aquí, he establecido mi hogar, deseo hacer de Costa Rica mi nueva Patria”.

Polonia, 1946.

“Estoy encariñado con las Leyes y costumbres de Costa Rica”.

Suecia, 1927.

“En este país he hallado respeto y consideraciones. Esto me hace caer en el deseo de ser uno de esos extranjeros que busca bajo su bandera el abrigo y la tranquilidad”.

Egipto, 1928.

“En este bello y hospitalario país, he sentido muy de cerca las palpitaciones de la vida nacional, identificándome en un todo con ella. He practicado todas sus costumbres y mi temperamento se ha adoptado admirablemente y confundido con la idiosincracia del pueblo costarricense”.

Italia, 1940.

“A fines de 1910 llegué a este país, desde entonces, vivo aquí ganándome el pan con mi trabajo, primero para mi sólo, y después para mi esposa e hijos. No he podido recordar el nombre del “vapor” que me trajo a esta tierra que tanto quiero”.

Líbano, 1941.

“Quiero a Costa Rica entrañablemente y deseo adoptarla por Patria”.

España, 1905.

“Renuncié a mi empleo y vine a Costa Rica. De ello no me arrepiento, sino que muy al contrario, me siento feliz de haber llegado a este hospitalario país”.

España, 1941.

“Mi intento no es otro que el asegurar mi permanencia en Costa Rica, con los mismos derechos y deberes de los nacionales. Vine en 1895 bajo el Gobierno de don Rafael Yglesias. Me considero con derecho a llamarme “Costarricense“.

China, 1932.

Publicado enero 17, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

Niños extraviados en el Encuentro Sagrado (IV Estación)   Leave a comment

Se dice de soldados al estilo romano

Soldados

Una anécdota infantil…

 

“Vía Crucis” es el camino de Jesús, hacia su crucifixión. Es un camino de Oración, representada con varias imágenes sobre la Vía Dolorosa con quince incidentes o episodios. Estas imágenes se colocan en iglesias, monasterios, centros de meditación, en calles al paso de la gente; es una costumbre nacida, posiblemente, en Jerusalén.

JESÚS CON SU MADRE.

IV ESTACIÓN

La “IV Estación”, indica el encuentro de Jesús con su afligida Madre, intercambiando miradas que llegan al Corazón de ambos. Muchos pueblos, representan las  15 estaciones con oraciones, lectura de pasajes bíblicos y hermosos cantos.

Nos centramos en la estación citada para desarrollar la anécdota de una niña y un niño extraviados en el Encuentro Sagrado, representado en forma popular, en este caso, hace más de medio siglo. Nos ubicamos en Alajuela, Costa Rica, país centroamericano. Barrio de La Agonía. Aquí, está el escenario del El Calvario. Es una costumbre o tradición, realizar estos actos para recordar los dolorosos momentos sufridos por Jesús, en La Semana Santa o Semana Mayor, como también la conocemos.

Del centro de la Ciudad, camina la Virgen María, acompañada de San Juan, Las Siete Palabras o manifestaciones de Jesús, música de Banda popular, Ángeles y gran cantidad de público,  hacia El Calvario. Del otro extremo de la ciudad, al Este, de Concepción El Llano, viene Jesús, los Doce Apóstoles, San Pedro y los Ángeles, con  gran cantidad de personas, hacia el punto de la muerte. Jesús con la Cruz, cansado, débil, lleno de calor, olor a incienso, el traquetear de las matracas, custodiado por fuertes hombres a la usanza romana, portando fuertes lanzas en dirección al cuerpo de Jesús, mostrando pasos militares o algo similar, al compás de sonidos misteriosos, salidos de tambores, como anunciando muerte y desolación.

Las gentes viven estas escenas con gran devoción, sienten dolor y admiran la valentía de Jesús. Existe un enorme respeto, no importa que sean imágenes en madera, yeso  u otro material. Recordar en las calles del pueblo la Pasión de Jesús, inspira respeto.

Esta representación bíblica, no es un encuentro común.  Es la unión de María y Jesús, en un solo corazón.

Foto reciente. iglesia La Agonía, Alajuela. Costa Rica. C.A.

Foto reciente. iglesia La Agonía, Alajuela. Costa Rica. C.A.

Mientras la escena está en camino…

…un niño y una niña, de la mano, están en medio del tumulto, un ambiente de fuerte sol, calor humano, angustia, Fe y emoción. El ambiente invade a la pareja infantil, causando desesperación en ellos, el calor es sofocante, ante mucha gente, todos conocidos de un mismo pueblo. Los niñitos lloran, aún más agarrados de sus manos, caminan hacia allá, chocan con la multitud, pierden la orientación. Sienten desesperación y miedo.

Llegan, sin pensarlo, al lado de uno de los “soldados llaneros”, responsables de traer a Jesús a punta de lanza, con largas cuerdas que cuelgan de su cuello y este Hombre con el pesado madero, en todo su cuerpo. El soldado, con casco reluciente y filosa lanza en mano,  habla a la parejita: “Niños… ¿por qué lloran, dónde está su madre, están solitos?”¡Para qué les habló!

Más se asustaron. Los gritos desesperados fueron escuchados por la multitud; las palabras del hombre armado hasta los dientes,  calaron muy  hondo en las criaturas al sentir a aquel personaje de carne y hueso, frente a ellos, conscientes del dolor que él y un puñado de hombres vestidos igual, le estaban causando al Hijo de Dios.  La multitud volcó sus ojos a los pequeños y prestó atención de inmediato. Vecinos y  autoridades del orden, los recogen, interrogándolos y puestos en su casa, muy cerca del escenario descrito.

Y es que en esos tiempos, no era alarmante ver niños en estas condiciones: en actos públicos, estadios, plazas, ríos, caminatas. Hoy, es otra vida. Más peligrosa, niños, adultos, mujeres, ancianos, son víctimas de agresiones y van en aumento en nuestra sociedad.

La aventura de estos niños, sucedió aproximadamente en el año 1959. Quedó para siempre en la mente de José Manuel, a partir de sus ochos años y en María Eugenia, con cinco añitos. De ahí en adelante, fue habitual la visita a El Calvario, todos los Viernes Santos…

Allá, Maruja, está en el Encuentro con Jesús y María…

Escribimos esta anécdota, especialmente en memoria de la niñita Maruja, recién fallecida, a los 62 años de edad (1 de enero 2015 +).

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Acto Católico, frente Iglesia La Agonía, Alajuela, Costa Rica. C.A.

Encuentro de Jesús con María

Jesús, en las calles de Alajuela, Costa Rica. C.A.

Jesús

Soldados, representación  EL LLano, Alajuela

Soldados de El Llano, Alajuela, Costa Rica. C.A

Publicado enero 13, 2015 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

La pulpería de Rigo   Leave a comment

Está en construcción. Estoy investigando los principales datos para mostrar la historia de este antiguo centro comercial popular, muy utilizados en nuestros pueblos costarricenses.

 

También está en construcción una anécdota de una niñita y un niñito, extraviados en el Encuentro Sagrado, o sea, la IV Estación de Jesús, representada en un barrio de Alajuela, Costa Rica. C.A.

Publicado diciembre 29, 2014 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

¡Alerta, hombres peleando en la vía pública!   3 comments

“¡Corramos, hay pelea de la buena en la esquina!”, así llegaba la bola anunciando los pleitos callejeros en el Centro de Alajuela. Al instante, mucha gente estaba en el punto exacto. Del Mercado Central de Alajuela y otros establecimientos comerciales aledaños, más la gente en la ciudad, al conocer la noticia o bulla del pleito callejero entre hombres, a puro puño y sin armas, salían a presenciar tal espectáculo. Y si los peleadores portaban algún artefacto peligroso, era confiscado por el policía y así evitar daños considerables.

Peleas callejeras

Peleas callejeras

Aunque la gente gustaba de estas peleas callejeras, no aceptaba la presencia de armas cortantes, de fuego u otros objetos como sillas o bancos que fueron en varias ocasiones directo a las cabezas de algunos. No eran armas correctas para demostrar ser victorioso en estas contiendas.

En otras ocasiones, las más, la policía detenía con sus medios permitidos a los luchadores, a quiénes cargaban en patrullas o llevaban a pie, aplicando una “llave” en su cuerpo o por convencimiento;  la  cárcel y sus calabozos sirvieron de testigos para dar cuenta de sus actos, ante las autoridades del orden.

El vehículo para cargar a los peligrosos o revoltosos, tenía varios nombres , digamos apodos por estar en Alajuela: “La perrera”, similar a un cajón para echar perros, El aguacate por el color de su carrocería, “La patas de hule”, por las cuatro llantas y “La Julia”. Este último apodo,  provino de algún alajuelense especialista en encaramar sobrenombres. Dice la historia o las “malas lenguas”  que existía una dama en esta Alajuela con el nombre  “Julia”.  Su fama se extendió por todos los territorios, debido a que todos los hombres que llegaron a convivir con ella, fueron a parar a la cárcel por mal portados, infieles, bebedores de guaro  u otras causas expuestas por Julia…

El peleador con el sello de  “revoltoso, violento o malcriado”, generalmente aplicaba resistencia agresiva contra la misma autoridad, sacando ésta el garrote para repartir leño y así reestablecer el orden. Tras el castigo físico y el encarcelamiento, la suma de dos colones diarios de multa por tiempo de un mes o más, según la calificación de los tribunales de justicia. Existieron casos de hasta tres meses incomunicables, con carcel en la Penitenciaria Central, más conocida como “La Peni”,  en San José; edificación histórica convertida hoy en un museo para los niños.

Las multas podían ser descontadas con trabajo en las comunidades, especialmente barriendo calles y parques.

Dos policías fueron el terror de los peleadores, el famoso “Cara Cortada”, así por tener una cicatriz en su cara y “Garrotazo”, título obtenido por ser profesional en el uso del garrote.

En la década de los cincuenta-sesenta y más acá, las calles céntricas de Alajuela, especialmente en los alrededores del Mercado Central, parques, plazas y otros sectores, sirvieron de escenario para las famosas peleas o bochinches, protagonizadas por hombres corpulentos y fuertes, y también pequeños. Estos encuentros a golpes, más que todo nacieron para demostrar el poderío, la fuerza, la valentía, la habilidad, la presencia física y demostrar la superioridad del uno contra el otro. Eran consideradas como un deporte o diversión, sin ninguna protección física ante los golpes, pero peleas de verdad.

Una escena cotidiana, donde gran cantidad de personas se ubicaban alrededor de los peleadores”, en franca lucha por demostrar lo mejor de sus fuerzas; incluso, se daba el caso de los contendientes solicitando a las autoridades no intervenir, prometiendo únicamente “unos cuántos puñetazos” sin escandalizar ni causar desórdenes.

Sin duda, el licor tenía su participación e inspiración en estas luchas callejeras, con severos golpes, quebraduras, raspones, moretes, sangre y chichotas considerables, causadas por fuertes “puños de hierro” y patadas por todos lados, con la finalidad de demostrar “su hombría”, impregnada en el pavimento, en el lastre o en las paredes y mobiliario del establecimiento, muchas veces destrozados.

Generalmente, el ambiente era bohemio, con olor a “bebidas”, consumo de tabaco, prostitución, bailongos con música salida de las famosas “rock-kolas”, siempre encendidas, a buen volumen y con temas alegres, nostálgicos, mariachis y sin faltar la música tanguera, según el gusto o ánimo del que escogía la canción, depositando una moneda en la ranura del enorme aparato, mostrando en su panzota un montón de discos, de donde salía la pieza musical escogida, sin fallar.

Los pleitistas, por poseer esta condición, siempre ingresaban a un bar casi que tocando los “tambores de guerra callejera”, en busca de la humanidad del otro. Cada cual tenía lo suyo o forma de retar al enemigo. Unos mostraban su agresividad, mientras algunos empleaban cierta diplomacia o tacto, siempre con el mismo fin: pelear a puñetazo limpio.

El “retador diplomático”, escuchaba al que mostraba sus expresiones a favor de su capacidad física para que todo el mundo tuviera información de él, como decimos, el que se “echaba flores”; mientras el “retador agresivo” no lo pensaba dos veces para llegar directamente a la provocación, quitándole alguna pertenencia, casi siempre la copa de licor, tocar el rostro, un empujón o alguna palabra salida de tono. Sin duda, con diplomacia o agresividad, el pleito se firmaba allí mismo.

Generalmente, los “retos” se pactaban en los bares, en la parte interior de éstos, por cierto, abundantes y para todos los gustos.   Bar azul, La gallera, La nueva ola, Las brisas, El águila negra, Ramiro, El trapiche, La media noche (del gordo Javier), cantina de Senén Vargas (después Calero), Los Phillips, La garza, Los magijos, Mora (Pata tiesa), también conocido como el “Tarzán de Alajuela” por su robusto cuerpo y otros bares conocidos, abiertos en el día y la noche.

Estos establecimientos contaron siempre con la presencia de los muy populares luchadores callejeros; muchos recuerdan a Abelino Santamaría, con un peso de unas doscientas cuarenta libras, quién era el “coco” del lugar, proveniente de El Llano de Alajuela. Y el calificativo de Coco, se le daba al más fuerte y ágil en cada comunidad.

Destacaron unos “peleadores bravísimos” en El Carmen de Alajuela, sin faltar Humberto Rodríguez a quién decían “Vieja Loca”,  Diego Ávila, Copito Candado,  Los mitas, el llanero Alejandro Cachimbo, Chorrito, Fernando y Luis Mora, Mito y Men, éstos dos últimos de El barrio La Agonía.

Y fuera de las fronteras alajuelenses, venían a competir, otros peleadores famosos, Guido Álvarez “cañero” de Cañas Guanacaste, de San Ramón y La Guácima.

Parece extraño que este tipo de acontecimientos, llamaran tanto la atención de la gente, incluso, hacían barra para apoyar a uno o el otro, o comentar cuál era el mejor pegador callejero. Extraño, pero hoy es una realidad histórica, tradición o costumbre de esos tiempos, en muchos pueblos costarricenses, hace medio siglo y más. Y hoy día, nos atrevemos a recordar esta situación, con el testimonio de algunos de estos “cocos” alajuelenses, ya con edades muy respetables y siempre mostrando la fortaleza en sus manos, brazos y lucidez para contar con detalles todo lo acontecido en su juventud, en las calles alajuelenses.Peleas callejeras

Por razones obvias, omitimos su identificación, testigos de una historia única que nuestros nietos e hijos, y aún algunos mayorcitos no conocimos; aunque sí, conocemos un presente más violento, donde intervienen otros motivos, otros escenarios, armamentos pesados, tráfico y desaparición de personas, drogas, asesinos a sueldo y otras situaciones muy violentas, provocando mucho dolor entre familias, vecinos y países hermanos.

Estas peleas modernas, sí son más de verdad…

Publicado agosto 31, 2014 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

María Josefa en El Huerto de Jesús   Leave a comment

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Los que saben, afirman que el Huerto de Jesús, en El Llano de Alajuela, es una tradición de más de un siglo. Varias generaciones podemos constatar esta tradición bíblica, donde es conocida la imagen de Jesús en El Huerto, en plena paz, orando, rodeado de plantas y árboles.

Doña María Josefa Sibaja Villalobos, “doña Susa”, como es conocida en esta comunidad llanera, a esta fecha con noventa y cinco años de edad, recuerda haber visitado el Huerto de El Llano, a la edad de unos diez añitos, en compañía de algún familiar y hasta solita, según comentó.

“Mi padre, nos cuenta, funcionaba como cuidador de la Finca de don Luis, ubicada en Alajuela, donde está hoy la Urbanización Montenegro; ésta, una extensión enorme de terreno con lindos potreros, ríos, trapiche, un lugar riquísimo en frutas, verduras, plantas medicinales tradicionales llamadas llantén, yerbabuena, menta, manzanilla y un montón más. Allí estaba nuestra casita, sin luz eléctrica, con un río donde tomamos el agua cristalina y sin contaminantes, rodeada de pozas, plantaciones de café, guanábanas, zapotillos, matasanos, manzanas de agua, cerezas, pejibayes, guayabas, nísperos, guabas, y cuanta fruta Dios nos puso en la Tierra para nuestra alimentación y conservación”.

Doña Susa 002

A esa edad, sabía el significado del Huerto de Jesús. Era una devoción asistir a estas actividades, ante la presencia de Jesús arrodillado, mirando al Cielo, en posición de oración, rodeado de refrescante vegetación, frutas, verduras, hortalizas, plantas, donados por los fieles católicos, por las gentes pobres económicamente y por las gentes con más recursos en dinero; destacando al que menos tiene como la gente más devota, más desprendida y solidaria con el prójimo. Y la presencia de una alcancía, al lado de Jesús, para recoger algunos cinquitos.  

Nos recuerda esta señora, que la gente provenía de San Isidro, Carrizal, Desamparados, Río Segundo y otros pueblos alajuelenses, a caballo, en carreta, a pie, cargados con alimentos ofrecidos a la Iglesia para sus necesidades. Allí laboraba don “Pascualito”, no precisa su nombre y apellidos, pero sí lo describe como “el mayordomo de la Ermita, un señor bajito, redondito, con excelente cuchara para cocinar, rezar y encargado de las máscaras, muy entregado a la Ermita y su pueblo”.

Los rezos se extendían por todo el día: de seis de la mañana hasta que el sol se apagara, rezos de “patada larga” y no como los actuales que “duran un ratillo y aún así la gente se queja”, afirma con una linda sonrisa. Eran extensos pero se reponían con rico café, aguadulce, comidas, panes caseros, tamales y otras delicias. Nadie podía protestar por cansancio o sueño porque había comida en abundancia, preparada por excelentes cocineras, don que Dios puso a su disposición.

Y doña María Josefa, ¡qué memoria se maneja!. Un escrito de la Ermita de El Llano, indica que entre sus mayordomos contó con la colaboración de Don Juan Pascual Solano, el famoso “Pascualito”, hace casi un siglo.

Hoy, posiblemente, el Jesús en El Huerto que doña Susa besó y tocó, es el mismo que otras generaciones, en el 2014, intentamos revivir, quitándole algunos pedazos de adobes, desempolvándolo, restaurándole algunas piezas y traerlo a nuestra Ermita de El Llano para seguir con nuestras tradiciones, costumbres y Fe, al servicio de la Comunidad…

 

Publicado mayo 6, 2014 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

El Llano de Alajuela, lucha por su Ermita Centenaria   Leave a comment

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La Ermita de Concepción El Llano, Alajuela, construida entre 1881-1883, declarada e incorporada al Patrimonio Histórico Arquitectónico y Cultural de Costa Rica, en el año 2000, su comunidad, hoy más que nunca, trabaja por el rescate y utilización de esta joya en adobes, ladrillo, calicanto, tejas y bahareque, forjada con trabajo y fe por el pueblo de El Llano, hace más de 132 años.

En marzo 2013, un grupo de ciudadanos decidieron la unión comunitaria para obtener lo que han obtenido, un año después de puro trabajo.

Recién constituida la Junta Pro Restauración-Administración de la Ermita, participó en el Certamen “Salvemos nuestro patrimonio arquitectónico”, patrocinado por el Ministerio de Cultura y Juventud, Patrimonio Cultural y el Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica.

El premio, por poca puntuación, casi lo logra la Ermita de El Llano, superada por la edificación representada en La Antigua Capitanía de Puerto Limón, un justo ganador.

La Junta no desmayó en sus propósitos, hasta lograr la valiosa ayuda de Patrimonio Cultural, asignando un presupuesto por 45 millones de colones para la restauración, pronto a dar inicio. Antes, se obtuvo un acuerdo con la Iglesia Católica, donde se acuerda, por un tiempo de cinco años (5), la administración y uso del edificio, siempre que el trabajo del grupo vecinal sea óptimo, en beneficio de ambas partes. El acuerdo, establece, entre otros puntos, la utilización del inmueble para actos litúrgicos y de tipo cultural.

Es urgente el compromiso de la comunidad, de sus fuerzas vivas, por el mantenimiento y uso de un edificio, después de obtener un reconocimiento histórico. No debemos olvidar nuestras raíces, nuestra identidad nacional.

“SER PATRIMONIO NACIONAL ES UN HONOR Y UN PRIVILEGIO QUE POCOS PUEDEN OSTENTAR”, dice en una publicación del Centro de Conservación Patrimonio Cultural. Nosotros, la Comunidad de El Llano, Alajuela, sentimos un gran orgullo, un honor y un privilegio tener de pie a la Ermita, símbolo alajuelense y Patrimonio Nacional. 

Curemos sus grandes heridas, producidas por el pasar del tiempo, la Naturaleza, el vandalismo y la indiferencia. No olvidemos el esfuerzo de nuestros abuelos quienes lucharon y hasta presionaron con energía ante la Iglesia, para conseguir la autorización de construir la Casa de Dios y de los Llaneros. ¡Adelante, alajuelenses, la Ermita de El Llano y el nacimiento de esta población, fueron los pioneros en edificar la linda historia de Alajuela!

 

 

Sector Sur Ermita de El Llano, Alajuela. Foto 2014. Mayo.

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Publicado mayo 5, 2014 por José Manuel Morera Cabezas en Historias