¡Manjarete, manjarete!   10 comments


ManjareteDesde la época colonial, existe un “manjar” o dulce de textura ligera y gelatinoso llamado “manjarete o majarete”,  fabricado a base de coco, maíz, azúcar y aromatizantes como canela y vainilla.

Este delicioso postre nació en la cocina sur americana, propiamente en Venezuela, hasta recorrer todo el continente, llegando a manos y conocimiento de nuestras mujeres,  muy hábiles en la cocina.

En Alajuela, hace más de medio siglo, existió un comerciante de nombre Ramiro Esquivel quien administraba una de las populares “Pulpería-Cantina” identificada con un rótulo muy llamativo, “La última copa”, ubicado costado oeste de  los Tribunales de Justicia.

Este establecimiento fue muy concurrido no solo  por la venta de arroz, frijoles, manteca, candelas, vinitos y licores, también por la venta del popular manjarete, en esos tiempos a quince céntimos el pedazo.

Consumida la última copa y el último manjarete, el negocio de don Ramiro llegó a su final. Otros continuaron con la receta del manjarete y así fue conservándose de generación en generación, hasta nuestros tiempos.

Don Marco Nilo Madrigal Herrera, originario de Tilarán, en Guanacaste y hoy  habitante de El Llano, en Alajuela, capturó la famosa receta en poder de un familiar e inició su actividad comercial, hace más de veinticinco años.

Hoy, todos los alajuelenses, cuando escuchamos su voz pregonando el delicioso manjarete, se nos viene a la mente la estampa campesina, portando ancho sombrero y vistosa camisa a cuadros, con su inseparable carretilla y una hielera repleta de suaves y frescos “tuquitos”  de manjarete, todos del mismo tamaño.

A sus 83 años, recorre el centro alajuelense y poblados vecinos, barrios, caseríos, casa por casa, calle por calle; es sin dudarlo, un verdadero personaje de esta ciudad, un ejemplar trabajador.

Hasta terminar el último manjar, regresa a su casa a descansar y luego prepara la otra “tanda” para el día siguiente, esta actividad le permite mantener su único medio de subsistencia económica para beneficio propio y la familia.

En el mismo hogar,  tiene su pequeña empresa casera, una licuadora gigante o industrial, moldes y otros utensilios para preparar tan especial nutritivo producto.

Al escuchar el anuncio con la propia voz de este ambulante trabajador, pronunciando “¡Manjarete, manjarete!” es porque don Marco Lino nos trae el aperitivo hasta las puertas de nuestros hogares,  negocios y parques de la ciudad.

Aunque no es alajuelense de nacimiento, con esa humildad, muchos años de habitar aquí y dedicación al trabajo,  ya es parte de nuestra Alajuela.

(Publicado en EL VIGILANTE, Octubre 2009, Sección Legado, Edición 19)

Publicado agosto 21, 2009 por José Manuel Morera Cabezas en Historias

10 Respuestas a “¡Manjarete, manjarete!

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  1. Muy buenas don Jose Manuel, mis mas cordeales saludos, me gusto mucho la Historia que nos cuentas, y principalmente su parte final donde habla de Ramiro Esquivel, ya que yo soy de lazona de San Jose , y un dia de estos estoy en la barberia de3tras de la catedral, trabajando y paso este señor, yo le pregunte a mi compañero Franklin Alfaro que era eso que vendia !manjarete! con temor lo compre, y sabes es todo un manjar, vale la pena comprar este producto tan delicioso, te informo que cuando quiera algunos significados de algunos nombres biblicos yo te puedo ayudar, por ejemplo AMOQ significa Profundo, ELIUD, significa Mi Dios Es Dignidad, Elias significa, Mi Dios es Jehova. entre otros, saludos, y lo felicito por este espacio, Atte Jorge Cascante, de Alajuela

    Jorge Luis Cascante Nuñez
  2. quiero aclarar que el vendedor es Don Marco Madrigal, el señor de la foto es al que le compre el producto, perdon confundi el nombre, chao

    Jorge Luis Cascante Nuñez
  3. Muchas gracias, don Jorge Cascante, por su comentario. El platillo del “manjarete” ya va desapareciendo, gracias a este señor aún podemos disfrutar de esta receta, sin necesidad de ir a buscarla. Si Usted está en el Parque Central de Alajuela, allí lo verá, por las calles, pasa por su casa. Es un personaje muy conocido y así se gana la vida. Muchas gracias.

    José Manuel Morera Cabezas
  4. Don José Manuel, muchas gracias por esta publicación y permitame felicitarlo por su trabajo y sus escritos. Yo también soy costarricense y valoro mucho nuestra cultura. Me especializo en el rescate de la comida tradicional costarricense.
    TEngo un blog de cocina donde publico, lo que investigo, lo que practico, con fotografías y texto. Una lectora me hizo llegar su entrada y ahora me queda a la tarea de conocer esta receta. Me encantaría saber como se hace y llevarla a la práctica, solo para ampliar esta información.
    Cordiales saludos
    http://www.recetasdecostarica.com

  5. Ya ingresé a su página de recetas de comidas costarricenses. Muy importante su labor en rescatar lo nuestro.
    Le agradezco sus conceptos y apoyo a mi trabajo que también es rescatar o recordar lo positivo del pasado.
    Imagino que el señor del Manjarete debe cuidar mucho esta receta. Por lo que me ha manifestado, es difícil que este “secreto” lo saque a la libre.
    Muchas gracias, don Luis.

    José Manuel Morera Cabezas
  6. Orgullosamente puedo decir que el señor de la foto, Don Marco Nilo Madrigal, es mi abuelo!!!! Gracias Don Jose Manuel, gracias por tan bonitas palabras y por contar la historia de mi abuelito!!! 🙂

    • Qué bien, Karen. Hice amistad con don Marco, aquí en El Llano, Alajuela. Le propuse escribir algo de su trabajo y aceptó.
      En un periódico regional alajuelense, escribí y le publiqué una foto en el Parque Central de Alajuela, para ilustrar el
      artículo; también lo puse en la página de internet, o sea, en mi blog de historias. Luego, don Marco se marchó de esta
      comunidad y no lo volvía a ver. Saludos, José Manuel

  7. he buscado el manjarete y no lo venden por ninguna parte. Seria bueno entonces que compartan la receta para seguir disfrutando de este delicioso postrecito.
    Antojada

    • Saludos, Lupita

      Sí, tiene razón. Es difícil que lo vendan y menos conocer la receta original. Me sucedió lo mismo cuando escribí algo de los famosos “Polvorones”, un tipo de pan delicioso. Recuerdo que el señor que los fabricaba me dijo que me daba los datos de este producto, pero lo único que ocultaría era la receta. Ni modo. No conozco la receta original de ambos. De verdad que quedamos con el antojo.

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